El Grupo Ecologista Cangués Azor denuncia el brutal descenso de ejemplares acuáticos en Calabazos y Pilotuerto

MERA.- Escolares avistando aves en Pilotuerto
MERA.- Escolares avistando aves en Pilotuerto

 El Grupo ecologista cangués Azor acaba de denunciar  que en los embalses de Calabazos y Pilotuerto, en el concejo de Tineo, apenas supera los cien patos, cuando llegó a tener cuatrocientos. Especies como la focha común han desaparecido

Los miembros del citado Grupo han  realizado un año más el censo de aves acuáticas de invierno en los embalses del río Narcea, La Florida y La Barca, más conocidos como Pilotuerto y Calabazos. Los resultados confirman algo que ya se ha venido observando en los últimos años, el descenso de ejemplares.

Los datos suelen variar según algunas variables como el nivel de agua, explican, pero, sobre todo, según la meteorología. “Cuando en la costa hay un temporal muy fuerte, parte de las aves se refugian en el interior, sobre todo en embalses de curso bajo”, como es el caso de los del río Narcea. El hecho de que el día en que se efectuó el trabajo hiciese buen día explicó en parte que la cantidad de ejemplares este año “haya sido menor”, ha explicado  José Manuel Rodríguez, miembro del GECA.

Explican, por otra parte, que la disminución del número de ejemplares ha sido constante en los veintisiete años que se llevan ocupando del censo, especialmente en especies de las que siempre se había censado un número importante. Es el caso de los hasta cuatrocientos ejemplares de patos que llegaron a censar en su día y que, en los últimos años, ni siquiera pasan de cien. Incluso han constatado la desaparición de algunas especies de las que, en ocasiones, llegaron a contabilizar más de ochenta ejemplares. Como sucedió, por ejemplo, con las fochas comunes y los ánades frisos.  El Ánade real, es el más común,

“En el embalse de Pilotuerto contábamos casi siempre entre ochenta y cien ejemplares de focha común y, desde hace unos siete años, ya no vemos ninguna”. También les ha llamado la atención este año la ausencia de ejemplares de zampullines en este embalse.

De momento no encuentran justificación a estos hechos. A pesar de haber notado un descenso en el caudal de los ríos durante los últimos años, “esta es una zona con bastante nivel de agua y de cursos regulares. No hay períodos de sequía largos que les puedan afectar y los ríos están bastante limpios, gracias a las depuradoras y a la drástica disminución de los vertidos”.

Tampoco la presencia cercana de humanos, explica el GECA, parece el motivo porque, “por ejemplo, en el caso de los ánades reales, incluso alguna pareja cría en el casco urbano de Cangas”. Pero los ecologistas no creen que se deba a causas ambientales y la única explicación son los cambios en la climatología. Otras especies, las menos, son sin embargo relativamente nuevas. Por ejemplo, “los cormoranes antes no entraban y ahora se ven en nuestros embalses y ríos”.

El ánade real es la especie con más presencia, con más de cien ejemplares censados entre ambos embalses, seguidos de las cercetas comunes, una veintena, y, en tercer lugar, el cormorán, antes ausente. También se han censado, en menor cantidad, ejemplares de garzas reales, zampullines chicos y martín pescador.

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