NARCEA.- La foto y su pie: intrépidos de ayer y hoy.

hdr

 Sus setenta años pesaban. Carretera Nueva arriba, Juan paseaba sus nostalgias como cada día y cada tarde desde su jubilación. Oyó voces lejanas y cambió de margen. Una especie de escalofrío de placer recorrió su cuerpo. Allá abajo, un nutrido grupo de chavales gritaban y corrían divertidos por el puente sobre el Narcea. De pronto, uno se lanzó al agua gritando. Y le siguió otro… y otro… gritos, aplausos… Las aguas del pozo del Corral se abrían para acogerlos como habían hecho con todas las generaciones anteriores. Y Juan se vio allí de nuevo, en calzoncillos como sus compañeros. Y no apartaba la vista del puente. Y allí estaban él y todos sus amigos lazándose una y otra vez. Y recordó como se escapaban del cole para ir a tirarse al pozo del Corral. Todo cambia, todo permanece

.Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Tumblr
Tumblr

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.