La foto y su pie: La niebla y el caballo

Sigilosa se acerca la niebla a la villa. El frío se cuela entre las semisecas ramas de los árboles y la hierba intenta sacudirse, perezosa, la escarcha mañanera.

Erguida, prestancia en el porte y firmes las patas en el terreno, la figura del caballo espera en su soledad el despertar de los vecinos. A su derecha, un olivo se inclina abriéndose cual cortinilla natural para permitir una mejor visión del observador.

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