La foto y su pie.- Una mirada al valle

Desde la antana o cabildo de la iglesia de Las Escolinas, la tarde se ha asomado al valle luminoso de primavera con temperaturas de verano. Empinado el camino, tardón el paso, el caminante dejó abajo pesares y quehaceres subiendo quejoso como viejo vehículo con la piezas desgastadas por el paso de otras muchas primaveras peleadas en otras cuestas más oscuras, menos físicas, pero quizás más vivenciales.

Sigue el camino su subida monte arriba hasta que, junto a una gran casa de campo que tal parece de recreo, muere atándose a la carretera que, más empinada aún, busca el Santuario del Acebo. En la bajada, la brisa del atardecer acaricia el rostro relajado del caminante.

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