La foto y su pie: Alegoría del tiempo ido

No solo han atrapado su tronco seco hiedras y yerbas salvajes. La mano del hombre ha querido encarcelar al tronco viejo y olvidado con cercos de alambres espinosos. No creo que quisiese evitar fuga o escape alguno, quizás, eso sí, no permitir el acercamiento de curioso alguno, de interesado estudioso de las evoluciones de la flora canguesa.

A un lado de la carretera del Acebo, el viejo tronco se convierte en alegoría de los viejos humanos muchas veces también limitados en su desarrollo diario, más que por sus achaques de hiedra y yerbajos, por las decisiones de la sociedad más cercana que cerca su espacio con punzantes limitaciones. Difícil discernir si para protegerlo o para evitar se le acerquen

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