La foto y su pie. El otoño ha llegado de improviso

Hoy he iniciado el paseo con cazadora y paraguas. El otoño ha llegado de improviso a la comarca aunque aún el verano esté en vigor oficialmente.

Llueve. El agua golpea contra las hojas de los árboles que cierran el techo del camino. Aparenta ser doble su intensidad. En los claros se convierte en orbayo y, a ratos, se difumina como avergonzada.

A lo lejos, la aldea intenta desperezarse en silencio y al fondo, valle de Rengos arriba, las nieblas se enredan en las alturas tamizando de grises el paisaje y las casas de otros pueblos también semidormidos.

Los últimos veraneantes preparan las maletas y los autocares escolares ya han iniciado su ir y venir. Aquí,el otoño ha llegado sin consultar a nadie. Ni siquiera ha pedido un referéndum

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