La foto y su pie.- Fuente de la Teja

La luna del coche estaba demasiado sucia y el limpia arrastraba la suciedad embadurnando aún más el cristal.

Sin dudarlo un momento, camino de Cañamero, me salí de la carreta: la fuente de la Teja. Limpiaré la luna y beberé un trago de su agua fresca y luminosa. Me bajo decidido y… o desilusión: Ni gota de agua.

Estaban secas las piedras, y los alrededores, y hasta la pileta. Tan solo zarzas resecas y polvorientas entre yerbajos. Hasta las hojas se habían quedado dormidas encima de la rejilla. Todo el entorno presenta un paisaje de agosto caluroso y de chicharras (cigarras), de cercados polvorientos y sueños de agua.

Es la Teja testigo notarial de la larga sequía que asfixia a los campos extremeños. Ni una gota, ni siquiera humedad en sus surcos de desagüe.

Pasa la tarde y la dehesa se enciende de rojos. Ni una sola nube de esperanza

.Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Tumblr
Tumblr

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.