CANGAS DEL NARCEA.- Y Cangas cumplió la tradición en la madrugada del día del Señor San Pedro

Foto “robada” a José Ramón Puerto

 Y Cangas del Narcea cumplió un año más con la tradición. Apuntaba ya la madrugada del día 29, festividad del Señor San Pedro, cuando la corona de flores quedaba colocada arriba, en la copa del árbol, que con arreglo a las normas no escritas, pero siempre cumplidas, sobrevolaba la espadaña de la erita del Carmen en el barrio de Ambasaguas.

La aventura había comenzado allá hacia las siete y media de la tarde, cuando los mozos de Cangas, tras dar cumplida cuenta de las viandas típicas de la tierra abundantemente regadas con el vino de Cangas, emprendían ruta desde el Sotero en busca del árbol. Solo ellos sabían el lugar al que se dirigían. No podía propagarse el mismo por cuanto el árbol debe de ser robado y trasladado a hombros hasta el lugar citado de su plantá frente a ermita.

Manolón y Adralés en el porteo

Medio de centenar de mozos emprendieron camino por la carretera de Leitariegos. Se notaba un cambio generacional, faltaban asiduos de años atrás y se veían bastantes caras nuevas. “Hay más gente joven que otros años”, apuntaba Manuel Rodríguez, Manolón, uno de los veteranos y que con mayor fe y entusiasmo vive esta fecha. Para él, el Arbolón es una de las fechas más importantes del calendario. El año que viene sumará cuarenta ediciones portando el gran árbol. Y eso que en esta acababa de salir de una lesión en el peroné sufrida en otra de sus grandes aficiones: el rugby. Pues ni el dichoso peroné logró que se quedara en casa. Y con el mismo entusiasmo trasmite esta tradición a sus hijos. Allí estaban también trasportando el árbol.

El primer árbol no cumplía los requisitos. Hubo que derribar un segundo,  un alisio de más de 20 metros de altura, robusto y con la copa impoluta recibió el visto bueno de los expertos. Su gran envergadura dificultó

Mozos con el árbol

bastante su traslado a hombros especialmente por las calles de la villa y por Arrastraculos. Todos los obstáculos fueron superados con entusiasmo y el apoyo de los cangueses que vitoreaban y contestaban a los vivas de los porteadores.

Alejando Acevedo fue el encargado de colocar la corona de flores junto a la copa trepando por el tronco desnudo. En su elaboración había puesto todo su empeño y cariño las mujeres de La Mecha. Rosas en la base que se combinaron con hortensias, dalias, paniculata… “Intentamos que cada año el diseño sea diferente y que no sea muy pesada para facilitar su colocación. No obstante alcanzó los siete kilos.

 

 

 

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