CANGAS DEL NARCEA.- Una tremenda explosión en el Prao del Molín rompió la noche en la villa.


No hubo heridos graves y las tirada y actos fueron suspendidos

Foto: José Ramón Puerto

Faltaban apenas un par de minutos para la media noche. Miembros de las peñas, tanto de las que tirarían a la una de la madrugada como de otras tantas que celebraban cenas, disparaban tandas de voladores una tras otra. Las calles, tras un tiempo de lluvia y niebla, comenzaban a animarse y los cangueses buscaban uno u otro lugar para presenciar los fuegos.

Foto: Puerto

Y de pronto todo estalló. Un enorme estruendo sobresaltó a la villa y un gran fogonazo recorrió la misma trepando desde el Prao del Molín y haciendo saltar por los aires ventanas y cristales del C.P. Maestro Casanova y Piscina Municipal en un primer choque. La onda expansiva siguió su camino causando estragos a su paso: escaparates, ventanas que saltaban, puertas fuera de los goznes, entidades bancarias, puertas de garajes y locales, canalones, aleros de los tejados e incluso muchos daños aún sin evaluar en el interior de tiendas y viviendas.  Se comenta que pudo haber resultado dañada las infraestructuras de algunas viviendas. Desde las diez de la mañana de hoy se ha habilitado una oficina en las dependencias de la Policía Local para atender las reclamaciones de daños

El caos se hizo dueño de la situación y el temor atenazó voluntades. Los móviles adquirieron especial protagonismo. Todos querían saber dónde estaban los suyos, especialmente los integrados en las peñas que estaban tirando en las cercanías del Molín.

-No pasó nada…. no pasó nada…., comenzó a escucharse entre suspiros de alivio. No hay heridos graves.

Un volador descarriado prendió las máquinas ya cargadas y tapadas con plásticos que se hallaban en el Prao dispuestas para los disparos de las diversas peñas que lo hacen en la noche del 21.

Pero los nervios no aflojaban. Muchos fueron los que se echaron la calle para hablar con los suyos, tentarlos y comprobar que estaban enteros. La explosión había sido tremenda y, en un principio, se temía lo peor. Pero al igual que el capotillo de San Fermín aparece en los encierros, los mantos de la del Carmen y la Magdalena (cuya festividad hoy se celebra) protegieron a los cangueses del fuego y los golpes. Amén de un pirotécnico, ingresado con quemaduras, solo hubo heridos por cortes de cristales especialmente, algunos de los cuales fueron trasladados al Hospital para ser atendidos. Los daños materiales han sido cuantiosos y mucho el trabajo que tienen por delante los equipos de evaluación.

Minutos después, el alcalde cangués, José Víctor Rodríguez decretaba la suspensión de todas las tiradas y actividades.

Poco a poco, el silencio fue volviendo a las calles aunque fueron muchos los cangueses que tardaron en conciliar el sueño. Uno no recuerda una llegada del día de la patrona más silenciosa.

NOTA: Señalemos como final que, si bien los móviles prestaron un gran servicio en los momentos iniciales para localizar a la gente, no fue así ni mucho menos cuando comenzaron a utilizarse como cámaras. Demasiados vídeos en la red subidos sin selección alguna de lo grabado, algo que no nos beneficiará en absoluto de cara el futuro, especialmente a las Peñas.

En muchos casos la moderación y el control en su uso pasan a ser virtud.

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