La foto y su pie.- Tras la tormenta

Abre azules el cielo pasada la tormenta vespertina. Muestra la Sierra su perfil marcando recortado y abrupto el horizonte. Abajo, en la falda de la serranía, allí donde los regatos se calman pera iniciar luego una nueva caída en busca del río de Los Molinos, la villa emerge tras su encogimiento de lluvia mostrando pequeños puntos de luz y enfrentando sus fachadas blancas a la semi penumbra del atardecer agosteño.

Los olivos se empeñas en mostrar sus verdes recién lavados y la iglesia/catedral nuestras sus rojizos tonos bajo los focos artificiales.

Un trueno se pierde rodando tras el Cogorro

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