La foto y su pie.- Un oso en el camino

Y el oso decidió acercarse al pueblo. No, no es el oso que deja sus huellas y excrementos en el camino de mis paseos matutinos y vespertinos en los veranos de Larna.

Este oso no es de los valles de Rengos, sino de los de Naviego. Y dada la fama que los plantígrados de la zona están adquiriendo, el animal quiso asomarse a Vegameoro por ver a los humanos y, quizás, y si al caso viniese, disputarlos el territorio.

Con caminar pausado se dirigió hacia la casa que al fondo se divisa siguiendo el letrero que le indicaba sitio habitado. Y es que los osos actuales hacen cursos de urbanidad y relaciones cívicas en las enmoquetadas dependencias que animalistas, ecologistas, fundacionistas y demás “istas”, como los aprovechadistas, tienen en Oviedo, cuando no en la capital de Reino.

No nos consta cómo ni cuándo volvió el oso al monte

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