CANGAS DEL NARCEA.- Moal es Moal, no Mual. Y es tan solo un ejemplo

Moal se llama Moal, con o, nada de Mual ni ostras. Los vecinos se muestran contundentes al respecto
Hasta el Rey dijo siempre Moal en todas sus intervenciones y así fisuraba también en todos los comunicados de la Casa Real. Lo de Mual es cosa del Principado, sus normas lingüisticas y así se lo impuso también a la Fundación Princesa de Asturias que lo llevó a todos sus comunicados

Es más, Mual, así como se empeñan en establecer los de la normalización del bable capitalino, no aparece en ningún diccionario de la Lengua como sí aparece Moal. Tampoco en ningún diccionario de la toponimia asturiana, al menos que yo conozca.

El caso es que los moalenses se indignan y aseguran que nunca nadie ha oído nombrara así a su pueblo e incluso hacen referencia a escrituras de 1.705 (cuando aún Franco no había impuesto el castellano obligatorio, aunque algunos ahora sean capaz de afirmar que lo de Moal fue cosa suya) en las que parece escrito Moal y no Mual.

“En su momento presentamos alegaciones al cambio de nombre que querían imponernos pero aún estamos esperando contestación. Aquí parece que solo tienen razón los del asturiano subvencionado de Oviedo”. El alcalde, Antonio Rodríguez asegura que lo que molesta a los vecinos es que se quiere imponer el nombre forzosamente”. Y por eso no les gusta un pelo que en la placa conmemorativa de la concesión del premio Pueblo Ejemplar figure Moal,

Cuando nos dieron el premio nos dijeron desde el Principado que lo harían haciendo referencia a Mual, que es como figura en la toponimia oficial desde 2008, pasando olímpicamente de como se había venido llamando al pueblo en los siglos anteriores. “Entonces nos callamos y aceptamos para no crear problemas”, asegura Rodríguez.

Los más curioso es que los vecinos, en todas sus comunicaciones usaron Moal, y lo mismo hizo la Casa Real en lo suyos. El  alcalde y José Lago cuentan que lo primero que hizo el Rey al llegar fue preguntarlas cómo se pronunciaba el nombre del pueblo y en todo momento dijo Moal, nunca Mual.

Y algo pasa puesto que el organismo encargado de poner las señales indicativas de la entrada y salida del núcleo urbano pasaron olímpicamente de la oficialidá y pusieron Moal. “Debieron intuir que de otra forma pronto aparecerían los tachones en las señales, igual que sucede en los carteles de las rutas de senderismo”.

Los vecinos aseguran con rotundidad que ni han usado ni usarán nunca Mual como se les quieren imponer. Y aseguran: “Hay más pueblos en las mismas circunstancias y ya es hora de que pongamos los nombres de los pueblos como han sido, como son y en su sitio y a los que pretenden cambiarlos por las bravas en el suyo”.

Pues que cunda el ejemplo, ya está bien de chorraditas capitalinas para justificar subvenciones y existencias de inútiles organismos paraoficiales tal como traductores en los ayuntamientos de la comarca para quienes no sepan expresarse en castellano. Seguro que hay oficialistas que afirman que hay muchos. Entre la defensa y necesaria conservación y la indiscriminada obligatoriedad hay un largo trecho: se llama libertad.

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R. Mera

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