La foto y su pie. Un espejismo en Rosales

Estos días he dejado las calles de Cangas y las he cambiado por las de Madrid. También he dejado mis caminatas vespertinas por el Paseo del Vino y las efectúo por el Paseo de Rosales. Aunque he de confesarles que dudé, No me di cuenta cuando disparé, Fue en el momento de verla cuando dudé de dónde estaba. ¿Cómo era posible que a las siete de la tarde de un martes no pasase por el citado Paseo ni un solo coche, ni un viandante? La foto no tiene truco alguno. Ustedes la ven tal y como salió. Tan solo el morro de un vehículo apunta en el paso de peatones.

Hasta parece un Madrid habitable y tranquilo. Fue un puro y momentáneo espejismo

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