CANGAS DEL NARCEA.- En el adiós de don Jesús

 

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 Siete años llevaba en Cangas este escribidor cuando, en 1979, llegó a la misma como párroco don Jesús Bayón (Moreda de Aller, 1938)  De alguna manera fueron paraleles nuestros pasos en nuestra introducción en la vida, las costumbres y los sentimientos de un pueblo, aunque como él dice y yo corroboro, los cangueses nos lo pusieron muy fácil

Y quizás por ello, un emocionado Jesús Bayón, invitó a los cangueses a mantener “su devoción a la Virgen del Carmen. Aunque muchos no la entiendan, es una expresión de amor y devoción que os acompaña desde hace siglos”, dijo refiriéndose a la Descarga, tras confesar cuán impresionado quedó aquel 1979, su primer 16 de julio en la villa. Y, desde entonces, luce con orgullo su condición de miembro de la Sociedad de Artesanos, la misma que le entregó su Medalla de Oro en 2017.

Don Jesús

Ambos hemos sido testigos, aunque desde ópticas distintas, del auge y el declive de la minería y de su lucha por supervivir. Del auge y posterior caída de la población, y así recordaba el sacerdote los 149 bautizos de su primer año y como en este último apenas sumaron 62.

Durante todos estos años en Cangas del Narcea, celebró (celebramos) el 350 aniversario de la Colegiata de Santa María Magdalena, templo en el que también celebró hace tres años sus bodas de oro sacerdotales. Además, recibió su condición de hijo adoptivo de Cangas, la Medalla de Oro de la Sociedad de Artesanos de Nuestra Señora del Carmen y el cariño y respeto de todos los vecinos y feligreses.

Desde el lejano mes de junio de 1979 que llegó a Cangas, son millares los cangueses a los que don Jesús impartió la gracia de los sacramentos de la Iglesia Católica. Pero de todas sus vivencias en esta parroquia hay dos fechas que retiene con gran satisfacción en su memoria:

La primera, por empezar por la más lejana, es el 16 de julio de 1979, su primera procesión del Carmen como párroco de Cangas y su primera Descarga como miembro de la Sociedad de Artesanos, “aquella en la que explotó la máquina”. Aquel día don Jesús comprendió que su misión en estas tierras merecía la pena.

La otra fecha que recuerda con mucho agrado es el 27 de diciembre de 1992, día en que la hasta entonces Colegiata de Santa María Magdalena quedó consagrada Basílica por el papa Juan Pablo II, dignidad que hasta aquel momento sólo tenían otras tres en Asturias: la catedral de Oviedo, Covadonga y Santa María de Llanes.

Tampoco podrá olvidar el párroco tantos años de dedicación al santuario del Acebo comprobando la devoción que existe a la Virgen del Acebo cuya actual ermita, después del derribo de la antigua, se inauguró el 8 de septiembre de 1590 y donde seis años después, celebraría su primera misa el Padre Carballo, quien dejó crónica de muchos milagros en este santuario.

Creía Jesús Bayón que su última misa sería sencilla, pero después de cuatro décadas, su adiós se convirtió en un emotivo homenaje al que acudieron no solo sus feligreses, también sacerdotes con los que compartió estos años, monaguillos y autoridades políticas, militares y culturales. Todo comenzó con una misa en la Basílica Santa María Magdalena, donde le sorprendieron con unas piezas arregladas para la ocasión por el organista, Ángel Álvarez, e interpretadas por la coral y la Banda de Música.

Un momento de la misa

Tras la misa, más de 400 personas compartieron mesa con ese párroco “cercano”, “que siempre tiene una palabra amable”.

“Os dejo, pero no os olvido. Volveré”, prometió

Si Dios quiere, aquí estaremos don Jesús. Un abrazo desde al ayer al mañana

 

 

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