La foto y su pie. Cangas otoñal

Se asomado el otoño entre las montañas con sus neblinas y sus rápidos atardeceres. Han tornado los verdes al campo y han mezclados sus múltiples tonos en difícil paleta de paisaje.

Han bajado las lluvias de las cumbres al valle alternando chaparrones con orballos y envolventes húmedos de nieblas grises. Se apiñan aún más las casas junto a los dos ríos de la villa en un intento de conservar los calores veraniegos idos.

Y los cangueses caminan ligeros de equipaje y envueltos en abrigo esquivando canalones que esparcen aguas sin atenerse a norma alguna. Y Cangas se recoge en sí misma dispuesta a dormitar su invierno de olvidos a la espera de una nueva y prometedora primavera

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