El caso de Sheila Barrero archivado de nuevo

Otro desengaño más para la familia. Y van……

El caso de Sheila Barrero se alarga y se alarga; aparece y desaparece de las portadas de los medios una y otra vez. Pero el dolor de la familia es diario y eterno; por él no pasan los años. Esos años que gotean uno tras otro en rápida secuencias para unos y, como en el caso de Sheila, en recuerdos permanentes y diarios. El crimen continúa sin resolverse.

Hace pocas fechas, la familia de Degaña se ilusionó de nuevo con la reapertura del mismo. Ilusión de deseo. En el mes de mayo de 2015 se produce de nuevo la reapertura de la investigación.

Ahora, la Fiscalía del Principado de Asturias ha solicitado al Juzgado de Instrucción de Cangas del Narcea el sobreseimiento provisional de la causa que investiga la muerte de Sheila Barrero, ocurrida el 25 de enero de 2004. Considera que las nuevas diligencias practicadas para intentar esclarecer los hechos no permiten realizar una acusación formal contra ninguna persona en concreto. “La participación en el crimen del único investigado no ha quedado debidamente acreditada”, han indicado a través de nota de prensa.

Y así señalan que los análisis realizados por el Instituto Nacional de Toxicología, en los que se han empleado nuevas técnicas, de las prendas de ropa halladas en el registro domiciliario del investigado o de las entregadas voluntariamente por él el 26 de enero, entre las que se encuentra una chaqueta de color azul que vistió el día del crimen, se completaron sin que se encontrara sangre humana en ninguna de ellas.

Y añade: “Esto es significativo porque, según la reconstrucción de los hechos, el autor del homicidio disparó a cañón tocante a la víctima, la desplazó al asiento del copiloto, condujo el vehículo hasta el lugar donde fue localizado el cadáver y después movió de nuevo el cuerpo para volver a sentarlo frente al volante”. Se analizaron igualmente restos de ADN hallados en el cuerpo de la víctima, sin que ninguno de ellos corresponda al investigado ni se sepa a quién pertenecen. Tampoco se encontraron en el vehículo huellas pertenecientes al investigado.

El estudio de los residuos de disparo encontrados tanto en el casquillo hallado en la inspección ocular del coche de la víctima como en la mano derecha del investigado, cazador aficionado, tampoco es concluyente. La conclusión extraída es que, si bien es cierto que en la mano derecha del investigado se encontró una partícula idéntica a las del casquillo localizado en el vehículo, es imposible determinar que ambas pertenezcan al mismo cartucho, afirmó rotundamente en su declaración uno de los peritos de la causa.

También consideran que “aun en el caso de que la única partícula hallada en la mano derecha del investigado procediese del casquillo de la bala disparada a Sheila Barrero, no es un indicio con la suficiente consistencia como para situarlo inequívocamente en el asiento trasero del coche en el momento del crimen”.

Por otro lado, la coartada del investigado continúa siendo la misma, no se ha podido acreditar que hubiera estado fuera de su domicilio entre las ocho o las nueve de la tarde del 24 de enero de 2004 hasta la media mañana del día siguiente.

En conclusión, las diligencias practicadas no resultan suficientes para situar inequívocamente al investigado en el interior del vehículo en el momento del crimen ni, por lo tanto, para determinar la autoría material del homicidio o señalar a una persona concreta ya no como autor, sino tampoco como cómplice o encubridor, informó Europa Press.

La familia, aunque dolida y desengañada por este nuevo varapalo, ha señalado que continuarán luchando e irán hasta donde haya que ir para que el asesino de Sheila sea detenido y pague por lo hecho.

 

 

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