De carnavales y sus orígenes

Todo está ya listos para el carnaval. Serán los días 22 y 25 cuando los cangueses se echen a la calle dispuestos a romper con todas las reglas y normas bajo máscaras y antifaces.

Permítanme unos apuntes sobre estas celebraciones que no son tan modernas como algunos se creen sino que se pierden halla en la bruma de los años pasados. Ni tampoco se inventaron después de la muerte de Franco como creen otros aún más despistados.

Las siguientes son algunas de las denominaciones con que son definidos estos días anteriores al miércoles de ceniza que dan pasos a la cuaresma o cuarenta días que preceden al Domingo de Pascua o Resurrección. Especialmente en el norte ibérico se les denomina como entroido, antroido, introido, antroixo, antroiro, antrojo y otro algún nombre que habrá quedado enredado entre las teclas del ordenador. En el resto basta carnaval para engloba todos los festejos.

El origen de su celebración se encuentra en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios romano del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontarían a Sumeria y Egipto, hace más de 5000 años, desde donde pasaron al  Imperio Romano y con él se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir de fines del siglo XV.

A raíz de la expansión del cristianismo fue cuando más auge tomó la fiesta adquiriendo entonces el nombre de carnaval, teniendo como motivo principal el hecho de despedirse de comer carne y de llevar una vida licenciosa durante el tiempo de cuaresma. Eran, y siguen siendo en muchos lugares, tres días de celebración a lo grande, en lo que casi todo estaba permitido; de ahí uno de los motivos de ir disfrazado, taparse el rostro y salvaguardar el anonimato. Y es que los tres días previos a dar inicio a la cuaresma se celebraban haciendo una despedida a la carne (ya que en ésta estaba prohibida consumirla) y se bautizó bajo el término ‘carnaval’ cuya etimología proviene del término italiano ‘carnevale’ y éste a su vez del latín ‘carnem levare’ cuyo significado literal es quitar la carne’..

Pues ya enterados de los orígenes ¡a divertirse carnavaleando!

 

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