La mejor norma, el sentido común

Si entendemos el sentido común como “la facultad de juzgar razonablemente las cosas” o como el “actuar conforme al buen juicio de las gentes”, habremos de convenir  que en la situación que actualmente estamos viviendo, este sentido, el común, es también, paradójicamente, el menos común de todos. Y así me lo ha hecho ver Xuan que se vio precisado a bajar a la villa y se acercó andando hasta el Hospital debidamente pertrechado con su mascarilla y bastón, amén de la boina, ayer, jueves.

-Desastroso Mera desastroso. Me explicaba. A lo largo de la acera de Santa Catalina me adelantaron a toda leche gentes, mozas ya mozos, corriendo y prácticamente rozándome al pasar, incluso uno de ellos emburrió al cayao. ¡Y todos sin mascarilla!. Se lo dije a uno y buena la armé, ¡púsome a caer de un burro!. Que el tenía derecho a ir sin mascarilla, ya la hora que quisiese porque él salía a hacer deportes, no como otros… y patatín patatán se encaró desafiante. Y se marchó haciéndome un corte de mangas y llamándome aldeano.

Paseo del Vino

Y Xuan se puso a filosofar conmigo. Por Cangas y hasta el Hospital, argüía, vayas por la acera o por el Paseo del Vino hay que ir con mascarilla, es imposible guardar los dos metros de distancia en ningún tramo. Y al igual ocurre en prácticamente todas las aceras de Cangas. E incluso en muchas de sus calles.

Ya lo mismo ocurre si bajas a Corias, o arreas pa Llano, como mucho salvas por la carretera de Llamas. O sease que aquí lo de ir sin mascarillas en la calle no cuela porque casi en ningún sitio se puede, aun pretendiéndolo, guardar la distancia. Así que esos atletas de las carreras que se pongan la mascarilla hasta que salgan de la villa y si corren por El Paseo del Vino, o por la acera de Corias, u otros lugares similares, que la mantengan, y si les estorba que vayan andando hasta que llegan a terreno libre. ¡Digo yo!

Y allí siguió Xuan argumentándome la forma en que cada cual pretende estar fuera de lo que la Ley señala ha de hacerse para campar a sus anchas. Y seguía: “Si no pueden andar, por la hora, dicen que corren. Si les pillan lejos de Cangas y andando, dicen que ellos no andan que hacen senderismo. Si van sin mascarilla, te sermonean con que la ley dice o no dice, contempla o no contempla, deja fuera de … o no deja… y así hasta llegar a lo que a cada uno le interesa . Vamos toos abogaos, o aquello otro de lo de hecha le Ley hecha la trampa. Y se me olvidaban lo mozucos ya mozucas que van en manada y ocupando todo el espacio, o aquellas que, del brazo, no te dejan casi sitio para cruzarte o no se separan por no perder la palabra; o los de mi quinta que andan de acá para allá a cualquier hora, o se sientan donde a bien les viene.¡ Es que…. ¡”

-Vale, vale, Xuan, que ya conozco yo esas coplas de la epidemia

-Ya mira que digo. También es una candangada que se pueda ir a pescar y no a pasear por el monte; o no pasear por la villa fuera de horas y se pueda ir a cualquiera a las terrazas de los bares. Y aprovechan: no, no; yo no voy de paseo, voy a la terraza. ¡Tócate los pedúnculos florales como tú dices donde yo digo otra cosa. ¡Sentido común nin, sentido común es lo que fae falta.

¡Es todo un disparate”. Marcho p´al pueblo que allí, como apenas somos media docena, facemos lo que nos viene en gana. Ya como yo, como  mucho, me cruzaré con el perro pondrémosnos mascarilla los dos.

Y allí me dejó sonriendo.

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