SUROCCIDENTE.-Seamos todos bomberos

Como ya hacía antaño cuando a toqui de campana los cecino de   pueblos y aldeas acudían a sofocar el fuego como un solo hombre, se pretende ahora, al menos que éstos estén preparados para cualquier contingencia. Quiero recodar como aquella ayuda altruista y solidaria fue perdiendo fuelle ante los continuos desmanes en las repoblaciones y cortas de la Administración y los propietarios que llevaron a los campesinos a “borrarse” de tales menesteres. Fue entonces cuando esta colaboración quiso potenciarse de nuevo cuando se creó el eslogan  “Cuando un monte se quema, algo suyo se quema”, a lo que el ingenio popular no tardó en añadir la coletilla “…. señor Conde”. “Cuando un monte se quema, algo suyo se quema, señor Conde”

Ahora, una de las medidas que incluye la Estrategia integral de prevención y lucha contra los incendios forestales en Asturias será la formación de los vecinos de los núcleos rurales para autoprotegerse frente a un incendio forestal. Algo especialmente relevante en estos concejos del Suroccidente donde el estudio realizado el año pasado sobre los fuegos incidió en que el mayor peligro para la zona es la simultaneidad de focos y la mayor posibilidad de sufrir grandes incendios.

Así lo hizo saber el gerente del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), Óscar Rodríguez, en su visita a los parques de bomberos de Tineo y Cangas del Narcea, así como a la base de la brigada de refuerzo contra incendios forestales (BRIF), en Tineo, junto a la consejera de Presidencia, Rita Camblor, donde anunció que esta semana se presentaría el documento técnico de la estrategia.

La parte de prevención también tendrá un peso importante en la estrategia. Según señala el gerente del SEPA, de los 59 millones que se destinará al proyecto, unos 35 irán a prevención. Un campo, en el que subrayó que la idea es “escuchar a las personas de los pueblos para hacerlos partícipes en cómo podemos mejorar la lucha contra los incendios forestales”.

Algo a tener en cuenta en el Suroccidente es su orografía “distinta al resto de Asturias”, puntualizó. Esa diferencia viene marcada por la situación de las montañas, que tienen una orientación de sur a norte, mientras que en la zona oriental es de este a oeste. “En el Valledor la montaña va a de sur a norte lo que favorece el encauzamiento del fuego cuando hay un día de viento de sur y su propagación, mientras que en zonas como El Sueve sube muy rápido hasta la cumbre pero luego pierde velocidad”, detalló. A lo que se debe sumar la continuidad de las extensiones de monte en la zona occidental, no comparable con otros puntos del Principado.

 Ante el peligro que puede conllevar un incendio para las poblaciones, apuntó que hay dos formas de actuar: evacuando o confinando. “Estadísticamente está comprobado que en la evacuación es donde se producen los accidentes, como pasó en Portugal hace unos años, así que hay que preparar a la gente para que hagan una pequeña actuación mientras que llegan los medios de extinción”, explicó. El objetivo es dar unas pautas a los vecinos sobre cómo actuar ante un incendio forestal y conseguir que las administraciones locales instalen bocas de riego en los pueblos para que puedan hacer con facilidad las labores protección y de extinción.

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