CANGAS DEL NARCEA.-Los festejos en el inicio de la II República

Cangas del Narcea en 1.932

En varias ocasiones nos hemos acercado a los hechos festivos cangueses a través de diversas épocas. Y como es de razón nos hemos centrado generalmente en las fiestas patronales de julio.

Hoy nos fijaremos especialmente en los desarrollados durante la República ya que en la tesis de fin de carrera de la profesora Belén Santos de Dios, que ejerció durante unos años de maestra en el Maestro Casanova de la villa canguesa, se señala que en 1.931 fue el primer año en que la Descarga se realizó a las 8,30 de la noche. Y escribía: “Tuvo una duración de  quince minutos seguidos saliendo los cohetes de  Los Nogales, El Cascarín, Ambasaguas, el Mercado, el Pelayo , etc…. Y cruzándose en el espacio que cubre la ermita donde mora la Virgen festejada”. Y destaca el hecho, ya aquí señalado en otras ocasiones, de que en esos años de la República y en los anteriores, la Descarga duraba desde la llegada de la imagen al Puente Romano hasta que la misma era introducida en la ermita.

Si actualmente el acto más importante de la víspera del Carmen tienen su momento más relevante en el disparo de los fuegos de artificio, en aquellos años lo eran las descargas de voladores que tenían lugar a las doce del mediodía, lo que en el inicio de los setenta bautizamos en los programas festivos como “el izado de las banderas de las peñas en sus lugares de tiro” y que aún perdura. De inmediato entraba en funcionamiento la Banda de Música que dirigía Lorenzo Menéndez y alguna que otra llegada de fuera como en este año de 1.931 que lo fue la del Regimiento nº 3 de Oviedo. A ello se unía el sonar de gaitas y tambores y el repicar de campanas durante al menos hora y media, “todo lo cual ponía a los cangueses en un estado de excitación difícil de describir”.

En el puente romano ya se colocaba el baldaquino (la farola en el decir cangués) y que la profesora denomina “palenque”. En la fachada de la ermita de Ambasaguas y en los tres puentes que había, así como en Los Nogales y Barrio Nuevo, se colocaban farolillos de papel alternando con luces eléctricas blancas. Las verbenas de Los Nogales se celebraban en este periodo alternándose dos bandas y organillos. Había también puestos de bebida para que los danzantes no tuviesen que abandonar el lugar de diversión. Y claro está, “todos estos actos estaban aderezados con los disparos de cohetes y fuegos artificiales”.

Y aunque imperaba la república y sus ideas, el día 16 se celebró la tradicional misa mayor “a la salida de la cual se celebró otro baile en La Vega. Hubo además reparto de empanada a todos los pobres”. Y nos especifica Belén. “Es éste el día grande para los forasteros, cuyo número se incrementa año tras año. En este del 31, los había de León, Tineo, La Espina, Luarca, Gijón, Oviedo o Grado”. Todos ellos fueron agasajados con vino de Cangas repartido gratuitamente en La Vega y vertido desde una barrica a los cachos de madera. Origen quizás de lo que luego sería la “barrica móvil” de la peña El Cacho.

 A lo largo de los días festivos se desarrollaron diversas actividades como tiro al pichón, concurso de ganados, carreras de bicicletas y de sacos, natación, teatro y chocolatada.

En el 34 destacaron los fuegos acuáticos que, dicen las crónicas, “no lucieron lo suficiente por el estar el río muy crecido”.

Ya ven ustedes. Lo que suelo decirles siempre: otras épocas, otras gentes.

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