CANGAS DEL NARCEA.- 44 años después: un encuentro inesperado pleno de música

De los inicios de la Coral Polifónica

En el centro Chema

Hace no muchas fechas hube de viajar a Avilés por cuestiones familiares y vine allí en encontrarme con Don Segundo, coadjutor que fue de Don Jesús en esta parroquia durante unos cuantos años y que por su sencillez, humildad y bien hacer , dejo muy gratos recuerdos que aún perduran.

Repasando estábamos frente a un vino nuestras andanzas canguesas cuando se acercó a saludarlo un hombre barbudo ya entrado en años. Nada más verlo me resultó familiar, en rasgos muy lejanos.

-Chema es un gran organista, me dijo Segundo presentándomelo.

Y entonces caí. ¡Chema! ¡El músico! El director que fue de la Coral. José María Martínez. No le había vuelto a ver desde que dejó Cangas hace ya muchos, muchos años. Me presenté y no tardó en recordarme. Cangas centró nuestra conversación hasta que nos separamos ya bien entrada la noche.

Posteriormente  recordé que yo había escrito algo de Chema y de los inicios de la Coral Polifónica que él fundó. Indagué y lo recuperé. Había sido en un cuadernillo editado con motivo del 25 aniversario de su fundación. Fue en el 2005:

Corría el agitado año de 1980 y no hacía buen tiempo. Estábamos en el Cándido, o Candidín como solían llamarlo algunos, comentando la movida política que desde 1979 traía de cabeza al concejo, y sobre todo a las consistoriales. Dejé el grupo en el que estaba para comentar algo con Neto (padre) que departía muy animadamente con Cándido y Serranín. Estando tales tres, el teme estaba cantado: la música, tal o cual actuación, o el arreglo de alguna partitura que había que adaptar a la gaita o el clarinete.

En esas estábamos cuando entra José María Martínez “Chema” y les espeta sobre la marcha: ¡Vamos a fundar una Coral¡ Estaba recién llegado y no le conocía aun mucha gente, ni siquiera Neto. Había llegado recientemente destinado como profesor de Lengua al Instituto.

En principio no le hicieron mucho caso, pero él siguió insistiendo e insistiendo. Era, y sigue siendo, un amante entregado de la música. Como en todos los amores intensos también suela haber intensos desencuentros temporales; y los hubo. Su persistencia y entusiasmo fue contagiando a todos. Neto decía de él que era “un genio, un artista que solo vivía por y  para la música” Definición que aún hoy sigue totalmente en vigor.

Convocan una reunión y acuden 27. Como inicio, recuerdos de aquellos días en que dirigía el coro Lorenzo Menéndez o después Juanjo. Comienzan las pruebas en la iglesia, se perfilan las cuerdas y el coro se estructura. Poco tiempo después ya eran 35. Hoy ya son muchas las ausencias de aquellos. Había familias enteras y ese precisamente, ese carácter familiar, el que viene a definir la coral. Chema atiende todos los frentes y se multiplica. Ya le conoce todo el mundo.

El 24 de mayo de 1980, a las ocho y cuarto de la tarde, se celebra el primer concierto. Y hasta ahora. Han pasado 44 años. El entusiasmo ha vencido siempre a los muchos problemas habidos. Que sea para muchos años más.

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R. Mera