CANGAS DEL NARCEA.- Los Uría presiden el Salón de Plenos

El Ayuntamiento de Cangas del Narcea ha adquirido los bustos de José Uría y Terrero y de su hijo José Francisco Uría del Riego, obra de José Gragera y Herboso -uno de los autores más prestigiosos de la escultura romántica española-, que ahora presiden el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Cangas del Narcea.

“Es una forma de reconocer la valía de dos políticos cangueses que abrieron camino en el siglo XIX”, destacó el alcalde, José Luis Fontaniella, que agradeció la colaboración y el interés del ‘Tous pa Tous. Sociedad Canguesa de Amantes del País’ para sumar estas obras al patrimonio cultural del municipio.

José Uría y Terrero (Santulaya, fines del XVIII – 1861) fue la primera persona en ostentar el cargo de alcalde en Cangas del Narcea. Ocurrió en 1813, durante la corta vigencia de la Constitución de 1812, pues en 1814, con el regreso de Fernando VII y la derogación de la Constitución, este cargo pasa a denominarse ‘juez noble’. En 1833 con la llegada del Estado liberal y moderno, Uría y Terrero tendrá un papel importante en Cangas del Narcea. Ocupará la representación del concejo en la última Junta General del Principado de Asturias en 1834 y 1835, y será diputado provincial en la primera Diputación Provincial de Asturias, constituida en 1835 tras la disolución de la anterior institución.

Uría y Terrero fue uno de los encargados de repartir la ayuda de la Junta de Caridad del Principado entre los vecinos pobres de Cangas del Narcea durante la dramática hambruna que sufrió Asturias a mediados del siglo XIX.

Además, junto a sus hijos José Francisco y Rafael, fue decisivo su papel en la entrega del desamortizado monasterio benedictino de Corias a los dominicos por parte del Estado.

“En enero de 1860 recibió en Ocaña un poder de fray Mariano Cuartero (OP) para tomar posesión del monasterio en nombre de la orden dominica, hecho que sucedió el 13 de febrero de aquel año”, explican desde el Tous pa Tous.

Su primogénito, José Francisco Uría del Riego (Santaluya, 1819 – Alicante, 1862) dedicó su vida a la actividad política adscrito al partido liberal moderado. Ocupó diferentes empleos en el Ministerio de la Gobernación, fue elegido diputado en Cortes por el distrito electoral de Cangas del Narcea (desde 1857 hasta su fallecimiento en 1862), y entre 1858 y 1862 fue director general de Obras Públicas.

“Gracias a su empeño y trabajo se abrieron importantes carreteras, como la de Luarca-La Espina-Ponferrada, a través del puerto de Leitariegos; la línea de ferrocarril León-Gijón; se construyeron puertos y faros…”, destacan desde el Tous pa Tous, tras recordar que sus contemporáneos reconocieron su contribución a la modernización de Asturias y le dedicaron importantes calles en Oviedo, Gijón, Luarca y Cangas del Narcea.

Por otra parte, dedicó tiempo y dinero a experimentar sobre el cultivo de plantas forrajeras en Cangas del Narcea con el fin de observar cual era la que mejor se aclimataba al concejo para difundirla entre los campesinos. Además, fue el primero en observar que, cambiando algunas prácticas relacionadas con el cultivo de la vid, la vendimia y la elaboración del vino, Cangas del Narcea podía producir un vino capaz de venderse y competir en cualquier mercado.

“Llevó productos del concejo, jamones y cecina de vaca, a la Exposición General de Agricultura celebrada en Madrid en 1857, por los que obtuvo una medalla de bronce”

Padre e hijo fallecieron con apenas unos meses de diferencia y la familia, para conservar su memoria, encargó sendos bustos a José Gragera y Herboso. La Diputación Provincial de Asturias se sumó a este homenaje y encargó al mismo escultor otro busto de José Francisco Uría del Riego, así como uno más de Jovellanos. Estos cuatro bustos se labraron en mármol de Carrara y se conservan en el palacio de Uría de Santulaya y en la Junta General del Principado de Asturias.

Los bustos que adquirió el Ayuntamiento cangués están labrados en piedra y fueron encargados al mismo escultor por la hija y hermana de ambos políticos, Lucía Uría del Riego, y su marido, Nicolás Suarez Cantón. Más tarde, fueron adquiridos por Fernando Blanco Flórez-Valdés y José Luis Ferreiro Blanco, parientes de la familia Uría y vecinos de la villa. En la actualidad, eran propiedad de la heredera, María Teresa González Ferreiro.

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R. Mera