POLA DE ALLANDE da esplendor al retablo del Avellano

La capilla de Nuestra Señora del Avellano, en Pola de Allande, guarda en su interior un precioso retablo barroco, de los siglos XVII-XVIII, al que la parroquia quiere devolver el esplendor de antaño. En los últimos años, la ermita se ha ido sometiendo a diferentes obras de reforma en la edificación y ahora el objetivo está en restaurar el retablo, vinculado al conocido taller de Corias.
El párroco Cesar Gustavo Acuña Dos Santos asegura que la restauración fue impulsada por un grupo de feligreses con el objetivo de completar el embellecimiento de la querida ermita allandesa y señala que, por suerte, el estado de conservación del retablo es bueno. «No está roto ni descuidado, pero sí necesita una intervención de limpieza, mantenimiento y ver la posibilidad de poder restaurarlo y recuperar su policromía original», detalla.
Cómo en muchas capillas de la zona, el retablo muestra un color marrón oscuro con ciertos toques de dorado en los elementos decorativos, fruto del paso del tiempo y del empleo de barnices y pinturas que han ido ocultando su aspecto inicial, que se cree que sería bastante más colorido y alegre.
«No está roto ni descuidado, pero sí necesita una intervención de limpieza, mantenimiento...»
De este modo, con el trabajo de restauración se espera poder llegar a esa capa colorida para volver a sacarla a la luz. Las actuaciones en el retablo ya han comenzado y están en la fase de limpieza y mantenimiento. Paralelamente, se estudiará lo que se puede hacer a nivel de restauración y cómo se debe proceder, algo que se espera se pueda conocer en las próximas semanas.
Mientras tanto, el sacerdote ha comenzado a informar a los vecinos del trabajo que se está realizando para poder recabar respaldo económico. Asegura que ya cuenta con el impulso de varios colaboradores para dar inicio a los trabajos, pero añade que para llegar a completar la restauración se necesitaría más apoyo, por lo que traslada a la comunidad la necesidad de unirse y aportar «ese granito de arena, que será decisivo para que esta restauración se haga realidad».
Una intervención que asegura que se inicia «más por devoción y por el amor que la gente tiene a esta capilla que por necesidad», ya que insiste en que el retablo se conserva en bastante buen estado, pero que el deseo de la comunidad de verlo restaurado para completar el embellecimiento de la capilla es lo que ha llevado a iniciar los trabajos.
«Ver el resultado de los trabajos que se han ido haciendo en la capilla es lo que da impulso para que la gente diga que ahora que está tan guapa no se puede dejar el retablo tan opaco», subraya el sacerdote, que nota que los vecinos agradecen que se cuide y mime el patrimonio y que eso hace que la comunidad se una y se acerque más a la Iglesia.




