Los precios y el ministro: «Pi menos erre»

Según el ministro, no es cierto que suban los precios, es tan solo un apreciación personal sin justificación alguna; que son simples bulos las noticias sobre que suben los trasportes, o el tabaco, o el alterne por bares o terrazas. Nada de nada. La economía va como un cañón y subimos mucho más y más deprisa que cualquier otro país de nuestro entorno, e incluso de mucho más allá. Sí admitió que han subid el gas-oíl y la gasolina, pero mucho menos que en otros piases por lo cual, aseguró, debemos congratularnos.

Así pues, amigo lector, nada de crisis y nada de que suben los precios, póngase al día en la información y verá como todo ello, incluso la falacia de que no suben lo sueldos, son todo bulos e infundios, nuevas mentiras, pero dicho en inglés (agrego yo) que propician la extrema derecha y la derecha extrema.

Para conocer la verdad usted debe de tener en cuenta la situación de los activos financiero en relación con el análisis técnico de los beneficios bruto/neto en relación con  déficit público, la deflación, y la elasticidad de la demanda. Todo ello teniendo en cuenta como estamos gestionando la crisis y los sistemas de  recuperación en cuanto a las políticas económicas destinadas a aliviar tensiones sociales. No se puede decir que todo sube, así por las buenas.  Para afirmar o negar se debe analizar el crecimiento económico ligado a la productividad y la valorización de políticas públicas, reflejando una necesidad de legitimidad en la economía política.

Algo así vino a soltar de corrido el señor ministro; así que ya lo saben: el ticket del Súper no es como usted cree, ni en la cuenta de tres huevos y un filete pone lo que usted cree que pone. Y si cuando pone gasolina se acuerdan de lo que pagan ingleses o alemanes se irá usted más contento que unas castañuelas.

Y de todo lo escuchado y aquí reproducido, el que yo asegurase al principio que quedé “jaciendo fachendas” acordándome del poema “Varón”, del  poeta Gabriel y Galán, que protesta ante su mujer por lo que hace su hijo que dice que estudia, pero que, en su criterio ni lo hace ni trabaja. Les cuento el momento escrito en “castúo”. El padre se dirige a su mujer:

Pa sabel sus saberis le dije:

«Sácame la cuenta

del aceiti que hogaño nos toca

del lagal, po la parti que es nuestra.

Se maquilan sesenta cuartillos

p’acá parti entera,

y nosotros tenemos, ya sabis,

una media tercia

que tu madre heredó de una quinta

que tenía tu agüela Teresa».

¡Ya ves tú que se jaci en un verbo!

Sesenta la entera,

doci pa la quinta,

cuatru pa la tercia,

quita dos pa una media, y resultan

dos pa la otra media.

Pues el mozu empringó tres papelis

de rayas y letras,

y pa ensenrearsi

de aquella maeja,

dijo que el aceiti que a mí me tocaba

era «pi menus erre», ¿te enteras?

¡Pus pués dil jacindu

las sopas con ella!

Pues eso.

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R. Mera