CANGAS DEL NARCEA.-Así se celebró el día del Carmen en 1.931

La Descraga en 1929. Tous oa Tous

En más de una ocasión hemos ya señalado aquí como la procesión del Carmen del día 16 de julio tenía lugar por la tarde, en lugar de al anochecer como en la actualidad sucede, y el disparo de voladores se extendía desde que se iniciaba la entrada al puente de Ambasaguas hasta la llegada a la ermita, momento éste en el que recrudecían los disparos.

Había dado yo unas cuantas vueltas intentados averiguar en qué momento se produce el cambio de horario en la procesión no encontrando referencia alguna que me lo probara. Pero hete aquí que hojeando La Maniega de julio de 1.931, y en el artículo que describe la Descarga, se dice sin darlo importancia alguna que “Este año, como novedad, se celebró la procesión a las ocho y media de la noche, casi entre dos luces”. Sin ánimo de sentar cátedra, pues cangueses habrá mejor documentados que yo, deduzco que si en ese año el nuevo horario de la Descarga se da como “novedad” es que es el primero en que así se realiza.

Y así se relata: “…….y el momento llega; y de repente, cientos y cientos de voladores de todos los calibres y a la vez rasgan, iluminan y atruenan el espacio durante más de quince minutos seguidos, saliendo los cohetes (dicen cohetes, no voladores) de Los Nogales, El Cascarín, Ambasaguas. El Mercado, El Pelayo etc. y cruzándose amenazantes en el espacio que cubre la ermita en donde mora la Virgen festejada”.

Y también hace referencia a su realización que, al igual que seguimos haciendo ahora señala que…”este año, la descarga superó en mucho a la mayor habida; y si algún nuevo calificativo merece, puede dársele el de demasiada descarga. ¡Cómo sería!

Y relata la crónica: “Un cartelón, sujeto al tronco de un árbol en La Vega, rezaba: Vino gratis para los forasteros”.  La barrica estaba a cargo de Paneiro y los cachos eran el recipiente preferido por todos a la hora de beber.

Hechos éstos que años después retomaría la Peña El Cachu repartiendo vino por las calles de la villa en la mañana del día 16, pero a todos, no solo a los forasteros.

No desaprovecha el redactor la ocasión de enaltecer todo hasta el punto de señalar que en la verbena de La Vega el campo estaba admirablemente iluminado por farolillos de papel y luces eléctricas que salían del campo hasta la Plaza Mayor…” y continúa: “la noche era hermosísima como pocas, razón por la cual todo el mundo bajó al campo, hasta el extremo de verse aquel completamente lleno, como nunca se ha visto ni se soñó verse”.

Así lo relataron y así se lo cuento 95 años después.

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R. Mera