CANGAS DEL NARCEA.-Daños importantes en las localidades de Genestoso y Llamera
El agua arrastró la tierra quemada en los incendios forestales inundando casas y establos

Día de evaluar daños en Cangas del Narcea tras las intensas lluvias del día 16 ayer por la tarde. En Llamera, el pueblo más afectado, el agua provocó graves desperfectos en determinadas viviendas destrozando todo lo que encontraba a su paso.
‘Casa Manón’ es la más afectada por la lluvia torrencial que cayó entre las 15:30 y las 16:00 con una intensidad que en Llamera no se recuerda.
Hasta tres metros de lodo se acumulan en el patio de la casa citada. La fuerza del agua, que llegó a alcanzar el metro y medio en el interior, arrastró decenas de metros tractores y vehículos. Por suerte, vecinos y bomberos lograron sacar al ganado de las cuadras. Las pérdidas son muy altas.
A lo largo de los días 17 y 18, las máquinas se han venido afanado en despejar las calles y los cauces, que no pudieron canalizar las toneladas de material arrastrado que se vinieron sobre ellas. Por delante, aún quedan muchos días de trabajo.
Carretera arriba, en Genestoso, los daños, aunque menores, también son visibles. Las barreras de contención instaladas tras los incendios del pasado verano contribuyeron a frenar el avance de las piedras. Más allá, la fuerza del agua se llevó por delante las fajinas de madera arrastrando toneladas de material.
Llamaba la atención, sobre todo, el color del agua. Completamente negra. La razón, es que no es tierra lo que arrastra, sino ceniza. Ceniza de los incendios que se registraron el año pasado en la zona. El monte quedó completamente arrasado, quemado, no hay vegetación aún que «aguante y frene» la lluvia, y el agua cae como un torrente.
La ganadería ‘Casa Manón‘ ha sido una de las más perjudicadas. Su propietaria, Mari Paz Rodríguez, se encuentra desolada tras ver cómo el agua y el lodo han arrasado su casa y su explotación, dedicada a la cría de vacas de la raza asturiana de los valles. La fuerza de la riada, que acumuló hasta tres metros de lodo en el patio y alcanzó un metro y medio de altura en el interior de la vivienda, arrastró vehículos y tractores a decenas de metros.

El rescate de los animales se convirtió en una odisea. Los bomberos tuvieron que intervenir de forma drástica para salvar al ganado atrapado. «Las vacas tuvieron que sacarlas los bomberos, que tuvieron que abrir un hueco en la pared por detrás de casa», relata la afectada. La situación fue tan crítica que teme por la vida de los animales rescatados. «Las vacas no se ahogaron de milagro. “Yo no aguantaba más marché del pueblo», lamenta.
“Los bomberos tuvieron que abrir un hueco en la pared por detrás de casa para salvar a las vacas«
La riada no solo ha anegado su casa, donde el agua subió medio metro, sino que ha puesto en jaque el sustento de su familia.
La devastación se extiende a otros puntos cercanos tanto a Llamera como de como Genestoso, aunque con menor intensidad. La organización agraria URA ha alzado la voz para denunciar que las fajas auxiliares habilitadas tras los incendios del año pasado «han fallado». Su portavoz, Borja Fernández, critica que no han servido para contener el agua, que ha terminado impactando directamente «contra los núcleos de población».

Ante esta situación, Fernández exige al Principado una actuación inmediata. «Yo creo que tiene que haber una evaluación de todos los daños«, afirma, señalando la existencia de «carreteras totalmente deshechas» y pueblos con accesos cortados por el sedimento. Desde URA reclaman «agilidad y que cuanto antes se evalúe y se dé solución» para paliar los efectos de unas lluvias que han causado importantes daños en viviendas y explotaciones del suroccidente asturiano.
Mientras tanto, en las zonas afectadas, las máquinas trabajan sin descanso para despejar las calles y los cauces, que no lograron canalizar la ingente cantidad de material arrastrado por el agua. Por delante quedan muchos días de trabajo para intentar volver a la normalidad.





