CANGAS DEL NARCEA.- Polémica por la utilización comercial del término “Cachicán”

La familia de La Cabana’l Cachicán consideran que la creación de un vino con el nombre de “Cachicán” pude generar confusión sobre el origen

La familia sostiene que el uso del nombre, vinculado a su trayectoria como viticultores desde hace varias generaciones, plantea “una cuestión de respeto a su trayectoria y a los valores éticos vinculados a nuestra historia familiar” y manifiestan que el registro del término por parte de otra bodega ha afectado directamente “a la identidad del proyecto familiar y a un término que lleva formando parte de su historia desde hace más de medio siglo”.

La palabra ‘cachicán’, explican, forma parte de la historia de la familia desde hace más de medio siglo y desde hace 25 años identifica además nuestro alojamiento rural”. Según explican, durante este tiempo la casa familiar también se convirtió en un punto de encuentro para viticultores y bodegueros de la zona, con los que compartían experiencias y conocimientos.

Al respecto señalan que el impulsor de la bodega Siluvio, Lalo Méndez León, participó de esas visitas y, en ese momento, “desconocía el significado de ‘cachicán’”. «Fue entonces cuando le explicamos su significado y la relación que tenía con nuestra historia y con el proyecto familiar», especifican.

“En aquella conversación se llegó incluso a plantear la posibilidad de que la familia participara en el futuro proyecto bodeguero, aunque la propuesta finalmente no prosperó”, detallan. Fue tiempo después, cuando decidieron poner en marcha su propia bodega profesional Martínez Parrondo, cuando descubrieron que el bodeguero había registrado el término. «Como consecuencia, no ha sido posible utilizar en nuestra propia bodega una denominación que llevaba muchos años formando parte de la identidad familiar», lamentan.

La familia comparte la necesidad de preservar esa tradición, pero matizan que “no podemos compartir el significado que se pretende transmitir mediante la utilización de este nombre cuando ‘cachicán’ forma parte, desde hace más de medio siglo, de nuestra propia historia e identidad familiar”; e insisten en que su preocupación va más allá de una cuestión comercial o registral. Considera que están en juego «la confianza, el respeto a la trayectoria de los demás y la ética» en un sector en el que, aseguran, resulta fundamental la transmisión de conocimientos y patrimonio entre generaciones.

«Cachicán no es para nosotros solamente un nombre, una marca o un término comercial. Esparte de nuestra casa, de nuestra familia, de nuestra historia y de nuestra manera de entender la viticultura», precisan.

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R. Mera