TINEO sigue siendo una gran potencia ganadera. Situación del concejo

Que Tineo sigue siendo una gran potencia ganadea es algo evidente El concejo tiene 8.700 habitantes y es uno de los principales focos económicos y sociales del occidente asturiano. Pasada ya la época de la euforia minera, la ganadería, la actividad forestal, el pequeño comercio y una consolidada estructura comunitaria sostienen la vida de sus pueblos y aldeas.
El concejo sigue siendo una potencia ganadera, pero, según señalan sus vecinos, fallan las comunicaciones, las oportunidades de empleo y también el arraigo.
En apenas tres décadas, Tineo, que posee 330 núcleos de población repartidos entre esas 44 parroquias, ha perdido cerca de 4.900 habitantes, más de un tercio de su población. Actualmente viven en el concejo alrededor de 8.700 personas, frente a las más de 13.500 registradas a mediados de los años noventa.
¡Será por leche!

Según los datos del Principado, durante la campaña 2020/2021 un total de 311 productores del concejo entregaron a la industria 109,8 millones de litros de leche. La evolución recogida por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales muestra, sin embargo, una reducción progresiva del número de ganaderos. En la campaña 2015/2016 todavía había 390 productores.
La producción total se ha mantenido por encima de los cien millones de kilogramos anuales e incluso creció en los últimos periodos analizados. El dato refleja una transformación evidente: desaparecen explotaciones, pero las que continúan aumentan su tamaño y concentran una parte mayor de la producción.
«La única forma de fijar población es que el trabajo dé dinero»
Emilio González, de Ganadería Manolón, en San Pedro, puede ser el ganadeo de referencia de la media general tinetense. Tiene 52 años y representa una trayectoria ligada desde siempre al campo. Heredó la explotación de su abuelo y de su madre y asegura que nunca dudó de su vocación. En su explotación ordeñan unas 325 vacas y cuentan, además, con recría, repartida entre la propia granja y Zaragoza. En casa mantienen alrededor de un centenar de animales jóvenes. González describe un sector marcado por los altibajos. Después de más de dos años de cierta estabilidad, señala que el precio de la leche «volvió a bajar unos 50 euros por tonelada».

Y así analiza la situación
«Fue una puñalada cuando estábamos empezando a levantar la cabeza. Siempre se habla de fijar población y de conseguir que la gente se quede en el campo, pero la única forma de hacerlo es que gane dinero con su trabajo»». A su juicio, el liderazgo productor de Tineo no evita las dificultades. El concejo carece de un tejido industrial amplio y buena parte de sus habitantes dependen directa o indirectamente de la agricultura y la ganadería. Aquí, o vives de la ganadería y de la agricultura, o hay pocas alternativas. Antes estaban la mina y Soto de la Barca, pero quien quería buscar otros trabajos tenía que marcharse fuera del concejo o a las ciudades. El precio es muy fluctuante, hay mucha burocracia y cada vez más exigencias. Todo eso nunca se ve compensado en el precio de la leche», lamenta
La continuidad de la producción lechera en Tineo responde, en su opinión, a la existencia de familias ganaderas y a una vocación transmitida durante generaciones. Sin embargo, reconoce que hoy no tomaría con la misma facilidad la decisión de incorporarse.
La modernización ha cambiado profundamente el trabajo diario. Los ganaderos tinetense consideran que las nuevas tecnologías, especialmente los sistemas automáticos de ordeño, son fundamentales para mejorar las condiciones laborales y mantener actividad en el medio rural.
«Es lo que más ayuda y lo que está sujetando el campo. Sin esa tecnología, mucha gente no se quedaría en la ganadería», afirman. La automatización permite organizar mejor las tareas, reducir parte del esfuerzo físico y ganar tiempo, aunque exige inversiones elevadas. Esa transformación resulta especialmente visible en las explotaciones de mayor tamaño, que funcionan cada vez más como empresas agrícolas y ganaderas profesionalizadas.
Una visión de futuro desde los 29 años

Plácido Mayo, ganadero de Sabadel de Troncedo, representa una generación más joven y una visión más optimista sobre el futuro del sector. Tiene 29 años, estudió Electricidad en Oviedo y decidió regresar al concejo para continuar con la explotación familiar.
La juventud ve otro futuro. Placido Mayo, de 29 años posee una ganadería con alrededor de 450 vacas, de las cuales unas 220 están en ordeño. El resto se reparte entre recría y vacas secas. La explotación dispone de cuatro robots, una nave automatizada y un trabajador permanente.
Reconoce que las inversiones han sido importantes, pero asegura que modernizar la granja fue una de las mejores decisiones que pudo tomar. «Se puede vivir bien haciendo las cosas bien y llevando una buena gestión. No es un trabajo tan atado ni tan complicado como muchas veces se presenta», defiende.
Además de producir leche, la explotación trabaja una superficie amplia, cultiva maíz y realiza tareas agrícolas con maquinaria propia, salvo la cosecha. La diversificación y el control de los cultivos ayudan a reforzar la viabilidad del negocio.
Sequía, precios y burocracia
Muchas son las preocupaciones y los factores que determinan el hoy y el mañana del campo asturiano en general y el de esta comarca suroccidental en particular
Entre los factores más inmediatas al respecto, los ganaderos, y yo con ellos, señalan la necesidad de mantener unos precios estables, los efectos de la sequía sobre las fincas y, una vez más, la omnipresente y demoledora acción coercitiva de la burocracia.

Aseguran que «no estamos en un mal momento en general en lo que a la agricultura y ganadería respecta, pero el problema este año es la seca. El campo no produce como otros años y tenemos que adelantar todo lo posible los cultivos». Este factor no puede considerase como inherente al sector sino que hace su aparición cada cierto tiempo y de forma no regular. Lo que ocurre es que desde hace unos años se está empezando a repetir de una forma demasiado repetida y con los períodos de sequía cada vez más cercanos unos a otros, separándose mucho más en el tiempo las épocas de lluvia, algo que es terrible para el campo asturiano, aseguran.
Y la queja eterna y permanente: La Administración. La carga administrativa, señalan unos y otros, es uno de los problemas recurrentes denunciados por los profesionales. Pese a estas dificultades, los jóvenes ganaderos ven posibilidades de futuro “siempre que se incentive la incorporación de nuevas generaciones y se transmita una imagen más realista del sector y sobre todo, repiten otra vez, acabando con las trabas burocráticas y administrativas; el eterno papeleo, las repeticiones de permisos y solicitudes una y otra vez y en una y otra instancia con su incomprensible y burocratizado lenguaje Y rematan: Mas que la dureza del trabajo es esto lo que echa para atrae a muchos futuros ganaderos.
La falta de relevo generacional es uno de los principales riesgos para el futuro ganadero de Tineo y los conejos de la comarca. Antes las familias animaban más a sus hijos a continuar y mejorar las explotaciones, mientras que ahora muchos profesionales prefieren que sus descendientes busquen otro camino. De momento el futuro no se presenta nada halagüeño.
Los ganaderos no quieran este futuro para sus hijos, pero deberían de mirar el furo con una mente más abierta A esta potente de producción de leche, se suma la de carne. En 2018, el SADEI registró en Tineo un total de 932 explotaciones bovinas. De ellas, 512 estaban orientadas a la producción de carne, 346 a la producción de leche y 74 eran explotaciones mixtas, es decir, combinaban ambas actividades.





