CANGAS DEL NARCEA.- Besullo homenajeó a Pepe d`Herminia, maestro pionero en la enseñanza del asturiano
El homenaje se realizó en el marco del III Alcuentro d’Escritores n’Asturianu Occidenta

“Nesta casa nacéu no ano 1945 Xosé L.luis González de Llano (Pepe d’Herminia), que foi’l primer maestru en poner clase d’asturianu occidental na historia d’Asturies”.
Esto es lo que se puedeleer en la placa que este sábado se colocó en Besullo, en Casa Herminia, durante el homenaje al maestro jubilado Pepe d’Herminia. Un homenaje en el que se busca reconocer la defensa del asturiano realizada por este docente que formó parte de los maestros que iniciaron el proceso de escolarización en la lengua materna en los primeros centros educativos pilotos.
Pepe siente un cariño especial por Besullo, sus cosas y sus gentes ya que este pueblo, afirma, le enseñó una lengua que, años después, él contribuiría a llevar a las aulas. El recuerdo a sus padres fue uno de los momentos más emotivos de un homenaje en el que el maestro quiso recordar, por encima de sus propios méritos, a todas aquellas personas que lo acompañaron a lo largo de su vida.
Pepe formó parte de los primeros maestros que iniciaron el proceso de escolarización en la lengua asturiana en los primeros centros educativos pilotos
Xosé L.luis González de Llano, conocido por todos como Pepe d’Herminia, Pepe el de Besullo, o Pepa el maestro,, regresó a su pueblo y con sus gentes para recibir el reconocimiento a su trayectoria como pionero de la enseñanza del asturiano occidental. El homenaje, celebrado en el marco del III Alcuentro d’Escritores n’Asturianu Occidental, fue también una oportunidad para recordar a toda una generación que luchó por dignificar la lengua que había aprendido en casa y que durante tanto tiempo permaneció fuera de las escuelas.
«Recibir un homenaxe como este emociona, ya invita a mirar atrás ya alcordase de tantas presonas que, d’outramiente, formaron parte de este camín», confesó al comienzo de su intervención, una intervención que muchas personas no esperaban por el nerviosismo del protagonista. Pero Pepe pudo hacerlo: mirar atrás, recuperar nombres y compartir su reconocimiento con quienes lo ayudaron a llegar hasta allí.
En su discurso hubo un lugar especial para los vecinos de Besullo que le transmitieron sus conocimientos sobre la cultura asturiana. Personas que quizá nunca imaginaron que sus conversaciones, sus recuerdos y aquellas palabras que utilizaban cada día acabarían formando parte de una historia mucho más grande: la de la recuperación y la enseñanza del asturiano occidental.
En su discurso hubo un lugar especial para los vecinos de Besullo que le transmitieron sus conocimientos sobre la cultura asturiana
Recordó a Gregorio de la Casa Nueva, al que describió como un gran conocedor de la cultura asturiana; a Lulo Benino, herrero y hombre de palabra; y a Antón de Bartuelo, un comunicador incansable.
También evocó con cariño a sus tíos Félix e Irene del Chano, de quienes aprendió numerosas palabras y expresiones propias de su tierra.
A todos ellos les agradeció la «confianza y el apoyo» que le brindaron. Porque antes de convertirse en maestro de asturiano, Pepe había sido un niño que escuchaba hablar a sus mayores. Aquellas palabras, aprendidas en las conversaciones cotidianas de Besullo, terminarían acompañándolo en una de las aventuras más importantes de su vida.
Pepe d’Herminia formó parte de aquella generación de docentes que, en los primeros años de la década de los ochenta, se propuso abrir las puertas de las escuelas a la lengua asturiana. En el curso 1984-1985 comenzó a impartir asturiano occidental en el colegio público de Obanca, en Cangas del Narcea, dentro de las primeras experiencias de incorporación de esta lengua a la enseñanza.
Cuatro décadas después, rodeado del cariño de su pueblo, no quiso presentarse como protagonista de aquella historia. Al contrario, insistió en que el homenaje también pertenecía a todos los maestros y docentes que se embarcaron en aquella aventura con la ilusión de recuperar, dignificar y llevar a las escuelas la lengua asturiana.
Si hubo algo que atravesó todo su discurso fue la gratitud. A quienes hicieron posible el homenaje, a quienes lo acompañaron durante la jornada, a sus compañeros docentes, a sus vecinos y amigos y, especialmente, a su familia.
Antes de despedirse, agradeció las intervenciones de quienes lo precedieron y dejó una reflexión sobre lo que significaba para él aquella jornada: «Pol recuerdu que tendré dientro de mi, con especial emoción col pasu los años».
El portavoz vecinal, Julio Rozas, destacó durante el homenaje no solo la trayectoria de Pepe d’Herminia como maestro en un ámbito «tan singular y tan complicado como es la educación rural», sino también su valentía al apostar por la enseñanza del asturiano occidental en una época en la que hablar esta lengua todavía se asociaba con una baja extracción social e incluso con la incultura.
«Fue una apuesta muy arriesgada que, con el paso de los años, hemos descubierto que fue un auténtico acierto», subrayó. Rozas quiso poner también en valor la profunda vinculación de Pepe con su pueblo, del que nunca se desvinculó y donde fundó la Asociación Amigos de Besullo, una entidad que ha resurgido en los últimos años con el propósito de dar continuidad a su legado y al trabajo de los demás socios fundadores. La placa en recuerdo al homenajeado ya se puede ver en Besullo, con firma de la asociación de vecinos y del colectivo Tous pa tous.

Aquellos primeros pasos del asturiano en la enseñanza
La asignatura de asturiano se comenzó a impartir en el curso 1984-1985 tan solo en seis colegios de manera experimental. Entre ellos, se encontraba el colegio público de Obanca, en Cangas del Narcea. Allí impartía clase Pepe d’Herminia y fue a quien propusieron asumir la responsabilidad, en un principio, por ser el único del equipo docente natural del concejo.
“Dije que sí porque era importantísimo recuperar el prestigio de nuestra lengua, me daba pena ver como multitud de palabras y expresiones se estaban perdiendo”, señala, aunque reconoce que él era castellano parlante, porque su padre era leonés y sus estudios los desarrolló en León.
Recuerda que los inicios no fueron fáciles porque no tenían formación específica. De hecho, durante ese mismo curso asistieron a dos formaciones. Además, los materiales en asturiano para trabajar con el alumnado eran escasos en los inicios. “Mucho juego me dieron los cancios de “Xentiquina”, de Nacho Fonseca”, rememora y recalca que debían ofrecer una asignatura “muy dinámica y divertida” para lograr enganchar el alumnado. De hecho, en Obanca apunta que la propuesta fue “un éxito total, tuvo muy buena acogida” porque la matrícula fue prácticamente del cien por ciento del alumnado del centro, algo que se repitió en prácticamente todos los colegios pilotos.
Señala que, aunque hasta ese momento no se impartía la asignatura en los colegios, se hablaba mucho más asturiano que ahora. Pone como ejemplo Cangas del Narcea, donde en los pueblos el asturiano era la lengua principal. Algo que notaban con la llegada de los nuevos alumnos al colegio, puesto que Obanca era el centro educativo destinado a los escolares residentes en los pueblos que no tenían escuela rural.
“Me acuerdo que los niños de los pueblos llegaban falando asturiano que prestaba escucharlos…»
“Me acuerdo que los niños de los pueblos llegaban falando asturiano que prestaba escucharlos, pero a medida que avanzaba el curso iban perdiéndolo, la escolarización era el punto en el que se perdía la lengua materna”, lamenta.
Aunque desde entonces ve que se ha evolucionado mucho, en cuanto a protección y a la existencia de grupos muy implicados en su conservación, considera que, en la actualidad, se escribe más en asturiano de lo que se habla. Por ello, no duda en defender que conseguir la oficialidad sería “importantísimo” para recuperar el asturiano.
Jubilado desde hace 21 años, después de impartir docencia durante 38 años, recibe ahora un homenaje que agradece “enormemente” aunque asegura que no le gusta el protagonismo. El acto se enmarcó en la celebración del III Alcuentro d’escritores n’asturianu occidental celebrado en Besullo, organizado por la Asociación de Amigos de Besullo. Durante la mañana se realizaron dos mesas redondas con la participación de escritores como Roberto González Quevedo, Naciu’i Riguilón, Xosé María Rodríguez, Alfonso López Alfonso, Ignaciu Llope, Esther García, Pilar Arnaldo, Ernesto García del Castillo “Neto” o Xosé Ambás.




