Belenes, momentos, y pequeñas historias

Adoración de los Magos

Como es lógico y a estas fecha compete, aún pasado ya el día de Navidad, hablamos mucho del Belén, que no de Belén, esa pequeña aldea de Galilea a la que estas representaciones hacen referencia por ser allí donde nació Jesús.

Y quiero hacer notar aquí que lo que en unas partes se conoce como Belén, en otras se llama Nacimiento. En muchas casas no se pone “el Belén”, sino “el Nacimiento”. Y al Portal propiamente dicho, el lugar donde se colocan María José y el Niño, en unas partes se llama “el misterio” y en otras “el portal”.

Según países y comarcas, en los montajes belenísticos impera la sobriedad o el colorido y las escenas alegres, tal ocurre en los del sur y sudamericanos. En otros predomina la elegancia y el recargamiento, como en los napolitanos, muchos de ellos de gran riqueza ornamental y en las figuras. Y cada país, incluso cada zona, aporta su especial esencia: un huerto en plena producción, un campo de naranjos, unos gaiteros con las vacas, un hórreo, una barraca o un cortijo, o un puerto de mar.

Tampoco faltan los rasgos de humor, incuso críticos. Tal vine sucediendo con una figura especialmente escatológica. Según apuntan algunos estudiosos de esta tradición, parecer ser representaba en sus principios a un judío al que la llegada del Mesías pilló haciendo sus necesidades en el campo. Incluso se le atribuye un sentido antisemita. Cataluña lo adoptó y lo llamó “caganer”. Y por esta postura ha ido pasando políticos y gente de mundo de toda clase y condición según la filias y fobias de cada helenista

De todas formas, lo que más abunda son los momentos pastoriles y las situaciones de aquella época en la que nació Jesús.

Ub Belén asturiano

Aunque se ha ido perdiendo, aún perdura en muchos hogares la costumbre de cada día, al anochecer, llegarse toda la familia ante el Belén hogareño y proceder a adelantar un paso las figuras de los Reyes en su camino del castillo de Herodes hasta Belén. En algunos casos el movimiento es apenas perceptible dada la pequeñez del montaje, pero siempre llena de ilusión renovada a los más pequeños, ilusión que se completa en la noche de víspera de Reyes cuando ya se colocan la imágenes en el Portal en el momento de la adoración

La historia del nacimiento de Jesús y todos los hechos que lo rodearon, tales como la anunciación a los pastores y la adoración de los Reyes entre otros, son escenas que habitualmente se representan en el arte del belenismo.
En el S.II se adoptaron temas del Nacimiento de Cristo, pudiendo apreciar algunas muestras de estas representaciones en la Catacumba de Priscila, en la que aparece por primera vez la Virgen con el Niño en brazos y a su lado el profeta Isaías apuntando con el dedo hacia una estrella. Dice la historia que San Francisco tras su peregrinación a los Santos Lugares, celebra la Eucaristía en la nochebuena de 1223 en una cueva del pueblo italiano de Greccio, próximo al convento del Santo. Prepara una representación viviente de un pesebre con una mula y un buey, considerándose desde entonces esta representación como el origen del belenismo. Cuenta una leyenda que debido al frío un muñeco fue elegido para representar al niño Jesús y en la hora del nacimiento el muñeco empezó a llorar Como referencias más antiguas que tenemos respecto a los primero belenes que se realizaron en el mundo, citamos el que fuera realizado por Arnolfo di Cambio (Florencia 1289). Este arquitecto de la Catedral de Florencia talló figuras en mármol blanco, parte de las cuales se conservan aún en Santa María la Mayor de Roma.
Durante los siglos XIV y XV las iglesias italianas se llenan de hermosos belenes fijos, como los de Andrea della Robia en el Duomo de Valterra. Con el barroco se impulsó de forma definitiva la realización de belenes. El auge de la escultura y la incorporación del espacio escénico y los detalles introducen el belén en las casas señoriales. De estas a la burguesía y de aquí al pueblo, produciéndose un gran desarrollo en los siglos XVII y XVIII hasta nuestros días.
En España, el Belén es introducido por la orden franciscana en el siglo XV. Del siglo XVI todavía se conserva el Belén de Coral en el Monasterio de las Descalzas Reales de Madrid, todas las figuras están talladas en coral, plata y bronce, desconociéndose su autor o autores.

Autores como Martínez Montañés en el siglo XVI, Luisa Roldán “La Roldana” en el siglo XVII, contribuyeron con sus esculturas al auge que posteriormente tomaría la instalación de belenes. Como anécdota de este siglo XVII, basta observar lo que en el inventario de bienes de Lope de Vega, constan las figuras de un belén que se ponía en su casa.
Un Belén de plastilina
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R. Mera

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