De padres, alumnos y profesores

Colaboración para Onda Cero el 3-X-11

Hoy comienza un nuevo curso en esta casa, curso que me toca iniciar y que seguirá con las intervenciones de mis compañeros informativos en la zona.
Y como el curso está también recién iniciado en el mundo académico permítanme acercarme al mismo. Un inicio bastante convulso en algunas zonas y que aquí, en lo que a los padres respecta, no va más allá de cotilleos de terraza o de esquina en el que la mayor crítica suele centrarse en las pocas horas que están los chavales en los Colegios, horas que deberían aumentarse y que, en definitiva, aunque así no se exprese, pasen a ser guarderías y se dejen de historias académicas. Al fin y a la postre, prácticamente han desaparecido lo suspensos y la mayoría de los padres están convencidos de que tienen en casa a los genios del futuro. Trastos, si, pero porque son hiperactivos; vagos, también, pero porque no se les motiva.
Ni viene al caso ni les preocupa, siempre con las excepciones de rigor, que así se comience y luego el 80% de los estudiantes de primer curso de la Universidad no saben en qué ciudad nació Picasso, y el 86% es incapaz de decir el nombre de dos premios Nobel españoles. Así se desprende al menos de las respuestas de 1.080 alumnos de tres comunidades autónomas a un estudio promovido desde la Universidad de Oviedo. En las respuestas, pese a que eran cortas, el 80% de los encuestados cometió alguna falta de ortografía. Y mientras los profesores se ven obligados por ley a aplicar currículos demenciales, contenidos obsoletos y que nada tienen que ver con la realidad, aunque eso sí, con más que abundantes conceptos trasversales, mucha implementación, solapamiento, competencias básicas, objetivos mínimos, mucha cecepe, pegea, bopas y boes, pero sin saber cual es la capital de Portugal, de Francia o de Castilla la Mancha
Y no son tan solo culpables los más jóvenes a los que solemos acusar con demasiada alegría de que solo piensan en el botellón, en fumar porros o en llegar a casa de madrugada los fines de semana y permanecer tumbados en el sofá el resto, que también los hay. O a los profesores, que no dan palo al agua y andan prácticamente todo el año de vacaciones. Que también los hay.
Hay que señalar con el dedo, y de una vez por todas, a nuestra clase dirigente, a nuestro políticos, más lejanos o más cercanos, a los que importan un carajo la instrucción y educación de los jóvenes; a unos políticos que los prefieren analfabetos, seguidores de Belén Esteban, burros y embrutecidos para así dominarlos mejor; a una clase dirigente que inventa absurdos programas educativos donde todo lo banal y necio tiene cabida.
Pero tampoco olvidemos la responsabilidad paterna, ahora obsesionada con la conciliación de los horarios escolares y la vida familiar. Algo que podemos traducir por “a ver si de una vez los tienen en los colegios todo el día, podemos trabajar los dos y no dan lata en casa.
Miren que les digo: Según el informe PISA, que compara el nivel académico de los países en matemáticas, ciencias y lectura, andamos a la cola con unos resultados mediocres. Asómbrense: en el primer puesto aparece Corea del Sur que ha desbancado a Finlandia y donde el 98% de los escolares finaliza la educación secundaria y casi el 60% un título universitario. Aquí el fracaso escolar llega al 30%. En Finlandia las clases son my cortas y apenas se mandan deberes. En ambos casos, los profesores gozan de prestigio y sobre todo son muy respetados, tienen buen sueldo y autoridad en clase.

Caramba, caramba, caramba.

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