Suroccidente: La pobreza llama a nuestras puertas

 

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La pobreza está llamando a nuestras puertas y nosotros, indolentes, nos tumbamos en el sofá y miramos la televisión.

 Y no nos referimos a esa pobreza infinita que nos muestran las imágenes de lejanos países, a esa pobreza que, la mayoría de las veces, no nos dice nada. Ocurre muy lejos, están acostumbrados, nos decimos, o incluso intentamos ocultar nuestra vergüenza humana con un rotundo : ¡que trabajen!.

No es eso a lo que hoy me refiero. La pobreza está llamando, ha llamado ya, a nuestras puertas. Aquí al lado, en el vecino concejo de Degaña, y más concretamente en Cerredo, hay  muchas familias que no tienen para comer. Y no utilizamos aquí una figura literaria ni ningún tipo de imagen, no. La realidad es así de cruda. Familias asturianas con hijos, vecinos de esta comarca del suroccidente no tienen ya nada.

Desde hace seis largos, larguísimos meses, los mineros de Cerredo no han cobrado un solo euro, no han podido o nos le han dejado entrar a la mina para ganar el salario que les permita comer, que permita vivir a sus familias, que les deje seguir siendo hombres y mujeres dignos y portadores de derechos y valores.

Y sucede aquí al lado, en Cerredo, en una pequeña localidad no ha muchos años emporio de riqueza, de vida, de futuro. En un concejo que durante muchos años fue el primero de Asturias en renta per capita. En un lugar donde la animación era notoria, donde bullía la juventud y proliferaban bares y discotecas.

Ahora, la noche ha caído de repente sobre ellos. Y lo ha hecho subrepticiamente, deslizándose por los despachos políticos y empresariales con sigilo, en silencio, buscando pillar desprevenidos a todos. Y a fe que lo han conseguido.

Cuando aún perduraban en el valle los ecos de la inauguración de las nuevas explotaciones que conllevaron una gran inversión, especialmente de dinero público, cuando se había anunciado a bombo y platillo ante dirigentes políticos y sindicales regionales que había carbón para muchos años, cuando aún resonaban los aplausos de estos al empresario leonés.¡Zas!. Despidos escondidos bajo subterfugios lingüísticos, como ERES, para unos. Planteamientos de condiciones laborales vigentes hace dos siglos para otros. Protestas, impagos, huelgas, amenazas y…. palabras, palabras, palabras. Palabras en les despachos de responsables locales, regionales y nacionales; palabras y más palabras de los dirigentes sindicales regionales y nacionales. Palabras de desilusión y desencanto de los locales que se ven solos en una titánica pelea, que sienten la impresión de que golpean una y cien veces contra el muro de la incomprensión y el abandono.

En este caso, por sus especiales circunstancias, Degaña cuenta con menos cobertura ganadera o familiar para paliar estas circunstancias, no tiene alternativas que palien de alguna forma la pobreza. En Tineo y Cangas la cobertura de familias en pueblos  y aldeas ha frenado, de momento, los ruinosos cierres mineros. ¿Hasta cuando aguantaremos?

La pobreza está llamando a nuestras puertas y nosotros, indolentes, nos tumbamos en el sofá y miramos la televisión.

Crónica  para Onda Cero del lunes, 10 de junio

 

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R. Mera

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