CANGAS DEL NARCEA.- El cumpleaños del Chicote de Antón

El bar de Antón. Foto Miguel Ángel Përez

Hemos estado de aniversario con Antón Chicote. Este chigrero cangués no necesita de ninguna presentación más. ¡Vamos donde Antón!. Y cangueses y foráneos no necesitan ninguna aclaración más. Con un solo movimiento todos dirigen sus pasos a los inicios de la calle La Fuente donde se encuentra este peculiar y popular chigre que rige Antón Álvarez.

Un 8 de diciembre de 1957 abría sus puertas el Bar Chicote. Comenzaba así la historia de un establecimiento convertido hoy en todo un referente. El Chicote es para la familia de Antón parte de su propia vida. El trabajo incansable de todos los hermanos ha hecho de este bar parada obligada para cangueses y forasteros de toda clase y condición. A ello viene a unirse que Antón es productor y elaborador de sus propios vinos teniendo especial predicamento festivo su vendimia. Y sus “patatas a la brava”, faltaría más

Sesenta años han trascurrido desde que Antonio Álvarez, más conocido como ‘Antón Chicote‘, se trasladó a la villa canguesa con su padre para emprender un negocio de hostelería que habría de convertirse en toda una seña de identidad.

Antón

El carisma de Antón que recibe a sus clientes con chistes y rimas se hubiese hecho universal de haber tenido un Cervantes que le glosase y describiese. Es Antón un Sacho a la asturiana llenos de consejos, retahílas, refranes, pareados de todo tipo y decires adquiridos a lo largo de los años, unos, y otros heredados del saber de su madre, Sole, que durante michos años, hizo también las delicias de los clientes del bar. De ella ha heredado Antón gran parte de su forma de ser y de entender la vida. Incluso la soltería.

Ni cangueses ni visitantes quisieron perderse el cumpleaños de un chigre con solera. “Estoy muy emocionado y muy contento con lo que hago”, explicaba Antón con una sonrisa de oreja a oreja soltando refranes. “Tengo mucha ilusión para seguir trabajando. Esto es como una droga: estoy ‘enganchao’”. Aclaraba riendo a la clientela.

En esta festividad acudieron a acompañarle sus cinco hermanos. Y otros familiares. En el bar no dejaba de sonar la música. Al acordeón, Milín, ‘El músico de Fonceca’, acompañado de su hija, Liliana Álvarez. A la gaita, Vicente Prado, ‘El Pravianu’, y varios amigos que brindaron por él a ritmo de tonada. Todo ello mientras degustaban embutidos, empanadas y vino de la casa. Muchos repetían, entre risas, la máxima del anfitrión: “El vino de Antón es bueno para el corazón”.

Felicidades a Antón, a su familia, y a toda su amplia y variopinta clientela

 

 

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