SUROCCIDENTE.- Prevención de incendios en la comarca

El consejero de Presidencia y Participación Ciudadana, Guillermo Martínez, presentaba el pasado jueves en rueda de prensa una nueva estrategia de prevención y extinción de incendios específica para la zona del suroccidente asturiano, en colaboración con la Fundación Pau Costa.

La estrategia busca elaborar un plan de trabajo junto con los municipios del suroccidente dividido en tres fases. La primera de ellas, la de diagnóstico, ya se ha cerrado y precede a una segunda fase de participación ciudadana que culminará con la definición de objetivos y actuaciones preventivas a medio y largo plazo, como intervenciones en los montes para evitar la propagación, autoprotección de viviendas en zonas rurales, y dotar al Servicio de Emergencias del Principado de Asturias de capacidad de priorizar actuaciones y anticiparse a los hechos.

Desde la Fundación Pau Costa, Jordi Pages ha detallado los pormenores de la estrategia, incidiendo en que en la fase de diagnóstico se apreció que el régimen de incendios “no es constante”, sino que “funciona a pulsos”. Así, ha explicado que en 1989 se produjeron “grandes incendios forestales” en la Cordillera Cantábrica, unos fuegos que, a su juicio, “fueron analizados con miras muy estrechas”. En 2002, ha añadido, se produjo otra nueva oleada, al igual que en 2011, 2015 y 2017.

Esta fase de diagnóstico se centra así en los incendios que “exceden la capacidad de extinción” del SEPA, ya sea por su intensidad, porque son múltiples focos, o por su simultaneidad. Con este plan de actuación se persigue así “ir un paso adelante y adquirir una estrategia” en los incendios de alta intensidad que alteran atmósfera y en los incendios rápidos propagados por el viento.

De estos incendios se ha derivado una situación en la que se ha incrementado la “carga de combustible” en los montes asturianos, con especies forestales que no nacen en el territorio porque las condiciones de la tierra y su temperatura no lo permiten. Además, hubo tras los incendios otros “rangos de vegetación” que nacieron y que ahora, por las variaciones climáticas “están fuera de su ámbito de confort y en estrés permanente que se traduce en una carga de combustible que se va incrementando año tras año”.

Estos incendios previos, junto con el abandono del medio rural, la “colonización del matorral” y el cambio climático, han provocado que el número de grandes incendios forestales se hayan multiplicado en un 140 por ciento.

Siguiendo la estrategia, el siguiente paso será, en el mes de noviembre, realizar un trabajo de campo en el suroccidente en el que se recabará toda la información necesaria sobre “la realidad del suelo” y se trabajará con los bomberos para conocer su metodología de trabajo, de manera que se ligue la política de prevención con la extinción.

Una vez recabados los datos, la estrategia aboga por “gestionar el combustible” que se genera en los montes, la gestión del pasto, del matorral y de los puntos estratégicos, y por “transformar” al cuerpo de bomberos de una misión “operacional” a convertirse en un “cuerpo estratégico” capaz de, cuando falten recursos, tomar decisiones.

De esta manera se pasará del “mando y control” a trabajar por objetivos, centrándose en los puntos estratégicos de gestión para que el sistema no colapse.

 

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