Sheila Barrero: 16 años después

Más de un centenar de personas se concentraron frente al Ayuntamiento de Degaña (Asturias), que mantenía sus banderas a media asta, para pedir que se haga justicia por el crimen Sheila Barrero, que murió el 25 de enero 2004 de un tiro en la nuca en el interior de su vehículo en el Alto de la Collada, a medio camino entre la localidad leonesa de Villablino, donde trabajaba en un bar, y su domicilio en Degaña.

Sheila Barrero, de 22 años, fue asesinada el 25 de enero de 2004 cuando regresaba a su domicilio en la localidad asturiana de Degaña tras finalizar su jornada como camarera en un pub de Villablino. Su cadáver fue descubierto por su hermano en el interior de su vehículo en el aparcamiento de un área recreativa en el Alto de la Collada, en la carretera que une Villablino y Degaña.

La causa ya fue reabierta en 2015 para la práctica de nuevas diligencias en las que se aplicaron nuevos avances tecnológicos, que en opinión del Ministerio Público no son ahora suficientes “para determinar la autoría material del homicidio o señalar a una persona concreta, ya no como autor, sino tampoco como cómplice o encubridor”.

El pasado 2 de agosto la Fiscalía ya solicitó la práctica de estas nuevas diligencias, que consistieron en la declaración como peritos de una serie de especialistas y la jueza accedió a esta petición. Las comparecencias se celebraron en el mes de octubre. Acudieron para dar testimonio un facultativo jefe del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y tres agentes del Departamento de Química del Servicio de Criminalísitica de la Guardia Civil.

Todos declararon que las pruebas de pólvora realizadas al exnovio de Sheila, Borja Vidal, conocido como Bowie, arrojaron pruebas positivas en su momento y las siguen arrojando ahora. Los investigadores ya decidieron imputar en su día a su exnovio, un joven leonés, de Villablino. Sin embargo, el Juzgado de Instrucción de Cangas del Narcea y posteriormente la Audiencia Provincial decidieron archivar el asunto por falta de pruebas en 2008.

La pistola con que fue asesinada era de pequeño calibre, una 12 milímetros, por eso el asesino tuvo que situarse en el asiento de atrás, muy cerca, y disparar en la nuca. La bala atravesó el cráneo, rebotó contra la luna delantera y cayó dentro del coche. De ahí la Guardia Civil sacó también restos de pólvora.

Al día siguiente del asesinato la Guardia Civil citó a seis jóvenes de Villablino para someterlos a la búsqueda de restos de pólvora en sus manos. To­dos tenían alguna relación con la joven, diplomada en Turismo y camarera en un conocido pub del pueblo. Era la me­nor de cuatro hermanos, guapa, diver­tida, responsable y con cierta fama de “rompecorazones”.

Tres personas, incluido un joven de 19 años llamado Borja Vidal, con quien Sheila había mantenido una relación sentimen­tal hasta unos días antes, presentaron res­tos de pólvora en las manos. Es decir, tres amigos, conocidos o exnovios de Sheila habían disparado poco antes del crimen, algo no demasiado extraño en una zona de caza donde los jóvenes acostumbran a tener licencia para armas.

Los investigadores insistieron en el móvil pasional, ya que ambos jóvenes habían comenzado una relación en octubre de 2004, pero Borja negó haber pasado de intercambiar más que algunos besos con la joven cuando se encontraban en el pub donde ella trabajaba. Borja habría dejado la relación en noviembre porque tenía una novia que vivía en Cataluña, pero iba a regresar al pueblo en navidades. Además, la familia de Borja no veía con buenos ojos esa relación porque una tía de Borja había visto como su novio Teófilo la dejaba para irse con Sheila. Sin embargo, la familia de la victima tenía otra versión: “Sheila lo dejó porque iba a volver con su anterior novio e incluso se iban de vacaciones a Tenerife”.

Finalmente, el juzgado de Cangas sobreseyó el caso “por falta de autor conocido” y retiró la condición de imputado a Borja. Algo que puede volver a suceder.

 

.Comparte en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Pin on Pinterest
Pinterest
Share on Tumblr
Tumblr

Un comentario en “Sheila Barrero: 16 años después

  • el 28 enero, 2020 a las 12:04
    Permalink

    Un comentario que si los señores jueces y demás personal autorizado para la resolución del caso, se pusiesen en la piel de su familia, creo que harían incluso -mas de lo que pudiesen- poresa familia q ha perdido un miembro…Acaso hay intereses ocultos??? qué sucede??? que no quede el caso cerrado sin antes encontrar al que hizo semejante crimen.

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.