CANGAS DEL NARCEA.- “El oso rubio de Gedrez” se presentará en Narcenatur

Antonio Rodríguez `Romay ´y Andrés Fernández, en Xedré, con la Penona a su espalda

El “oso rubio” de Gedrez murió hace poco más de un año cuando se despeñó en la emblemática Penona, símbolo de la localidad canguesa. Allí había nacido y pasado toda su vida, y los vecinos de la parroquia de Gedrez, que incluye a los pueblos de Piedrafita y Jalón, quisieron darle una segunda vida convirtiéndolo en un símbolo. Puestos a ello solicitaron a la Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias la posibilidad de disecar su cadáver para que formase parte de un proyecto expositivo que el pueblo está desarrollando sobre la especie y la relación entre el ser humano y la fauna salvaje en el medio rural. La propuesta fue bien recibida por el Principado de Asturias.

“La idea nos la dio Segundo, vecino de Monasterio de Hermo, que le gusta observar fauna, y nos pareció muy buena, aunque no confiábamos en que nos la autorizaran. Nos sorprendió que al plantearlo en Consejería desde un primer momento lo vieron bien”, explica Antonio Rodríguez conocido como  “Romay, vecino de la localidad y miembro de la Asociación de Fayéu, colectivo vecinal que aúna a toda la parroquia y que suma una veintena de años.

Con el visto bueno del Principado de Asturias los vecinos iniciaron las gestiones y todo el proceso de taxidermia se desarrolló en una empresa especializada de Siero. El imponente ejemplar de oso pardo, que pesaba unos 250 kilos, se ha convertido ahora en una impresionante pieza museística que antes de integrarse en el proyecto de sensibilización ideado por el pueblo, se mostrará por primera vez en público en la ya iniciada feria de Narcenatur de Cangas del Narcea. La pieza se descubrirá durante la inauguración del certamen dedicado a la caza, la pesca y la naturaleza, hoy viernes, a partir de las 17.30 horas.

El proyecto pudo llevarse a cabo al darse la coincidencia de que el mortal accidente sufrido por el oso se produjo ante la mirada de aficionados a la observación de fauna, lo que hizo que el hallazgo del cadáver fuera inmediato. De hecho, existe un documento gráfico en el que se puede observar toda la caída, que se ocasionó de manera accidental. Los testigos del suceso dieron aviso rápidamente a los agentes medioambientales del Principado, que localizaron el cadáver en una zona de difícil acceso, y lo trasladaron al Centro de Recuperación de la Fauna Silvestre de Sobrescobio, donde se realizó la necropsia.

Los vecinos aseguran que el “oso rubio”, como así lo llamaban por el tono de su pelaje, dominaba el entorno de la Penona. “Era el jefe de esta zona, era muy grande y no había rival para él”, detalla Andrés Fernández, vecino de Jalón. Precisamente, su color más claro de lo habitual y sus grandes dimensiones hacían que fuera fácilmente identificable por los lugareños, que aseguran que tenía una edad avanzada y que siempre había estado en la zona.

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R. Mera