SUROCCIDENTE.- Autovía A-63: Todo es del color del cristal…

La delegada del gobierno destacó el «alto grado de ejecución» en el argayo de Casa Zorrina y el avance de la A-63

Lastra recibe expliaciones frente al talud

Las obras del tramo Cornellana-Salas de la Autovía Oviedo-La Espina (A-63), cuya apertura acumula años de retrasos debido al argayo de Casazorrina (Salas), afrontan su recta final. Así lo aseguró al menos la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, que visitó el pasado miércoles, día 17, los trabajos junto a la jefa de la Demarcación de Carreteras del Estado en Asturias, Mireya Muñoz, para comprobar el avance de una actuación que “alcanza ya un grado de ejecución del 81% en la estabilización del talud y del 90% en la construcción de la autovía”, según aseguraron.

Lastra y Muñoz recorrieron las obras del tramo y los trabajos que se desarrollan en el talud de Casazorrina, cuya inestabilidad mantiene cerrada al tráfico una infraestructura largamente esperada en el Suroccidente asturiano. La delegada destacó el «alto grado de ejecución» de ambas actuaciones y subrayó la complejidad técnica de una intervención que el propio Ministerio considera excepcional por sus dimensiones y dificultades geotécnicas.

La inversión destinada al proyecto supera ya los 158 millones de euros. De esa cantidad, más de 109 millones corresponden a la construcción del tramo Cornellana-Salas y cerca de 46 millones a las sucesivas obras de emergencia necesarias para estabilizar el argayo, a las que se suman otros tres millones en asistencia técnica.

El desprendimiento se produjo en abril de 2021 en la ladera del monte Villamar, sobre el trazado de la futura autovía. El corrimiento de tierras llegó a sepultar la carretera N-634 y obligó a diseñar una compleja actuación de emergencia para contener un talud con más de 150 metros de desnivel. Desde entonces, la estabilización del terreno se ha convertido en uno de los principales retos técnicos para culminar esta infraestructura.

Según la información facilitada en la visita, ya está terminada la gran estructura de contención construida para asegurar la ladera, formada por un muro de hormigón armado y una pantalla de micropilotes. Los trabajos se concentran ahora en los últimos sostenimientos del talud y en la conexión de los sistemas de drenaje con la infraestructura principal.

El pasado mes de abril, el Ministerio de Transportes adjudicó una segunda ampliación de las obras de emergencia para la estabilización del argayo por 10,5 millones de euros, elevando el coste total de esta actuación a casi 46 millones. Esa adjudicación fijó el 30 de septiembre de 2026 como fecha de finalización de los trabajos, aunque entonces Adriana Lastra evitó comprometer una fecha concreta para la apertura de la autovía y señaló que los plazos tenían carácter orientativo.

En paralelo, la autovía presenta un grado de avance del 90%. Todas las estructuras están finalizadas y permanecen en ejecución algunos trabajos de explanación y estabilización en puntos concretos del trazado antes de proceder al extendido definitivo del firme. También están concluidas las obras de drenaje transversal y longitudinal, así como la práctica totalidad de los desmontes y terraplenes.

Si se cumplen los plazos actualmente previstos, la finalización de la estabilización del argayo permitiría encarar la apertura del tramo entre Cornellana y Salas durante los próximos meses. La infraestructura permanece pendiente de la conclusión de estos trabajos de emergencia, que condicionan la puesta en servicio de uno de los tramos más esperados de la A-63.

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R. Mera