BERZOCANA.- De la docta discusión habida en el Bar de Pedro sobre quién cagaba más

(El bar de Pedro. MERA)

Pues miren por dónde hoy he caído en lo escatológico. Y es que la cosa se las trae. Por ello he decidido, como tantas veces, mandar el lenguaje políticamente correcto al lugar de donde nunca debió de haber salido y llamar a las cosas por su nombre.

¿Qué si lo que voy a contaros sucedió de verdad? Pues no estoy seguro, pero suceder pudo suceder tal y como lo describo, especialmente conociendo a los personajes que esos sí que existen.

Mirad: Cuando muchos políticos hacen lo mismo sin saberlo, tres berzocaniegos plantearon a un cuarto esta especial pregunta:

-A ver Miguel ¿Cuál de los tres cagamos más?

Imagino la cara de sorpresa, no de Miguel, sino del lector, ante tamaña interrogación. Y digo no de Miguel por que él, que conocía sobradamente al personal, captó al instante donde debía buscar para salir de tal atolladero intestinal.

-Pues menuda tontería. ¿Y esa ocurrencia ahora? Bastante se yo cual de los tres es el que más caga, les dijo Miguel con una pícara sonrisa y adivinando lo que ocurría.

Aquí he de decir al lector que los acodados en la barra del bar de Berzocana donde se planteó tamaña controversia eran Lorenzo Cagón, Julián Cagueto y tío Cagalera.

Miguel apuntó que quizás habría que agregar al grupo al berzocaniego conocido como Cagá de gato, pero no se aceptó porque, al decir de los presentes, no se podía comparar

-Un gato no caga ná de ná, una mierdecina que casi ni se ve, dijeron

-Para dilucidar esta difícil cuestión, argumentó Miguel en tono solemne, vamos a tener que mirar en el diccionario qué quieren decir vuestros apodos.

-A ver Pedro (dijo dirigiéndose al dueño del bar) danos el diccionario que tienen tus muchachas para ir a la escuela.

– Pero mira que sois liantes, apuntó Pedro mirando en la cartera de una de sus hijas. ¡Tomai murguistas, que sois unos murguistas! decía mientras alargaba el diccionario Sopena a Miguel.

El diccionario
El diccionario

Éste tomó el libro y comenzó a buscar. A ver “c”, cable, cacarear, cagarruta, esta también podía valer y creo que hay por ahí un tío Cagarruta; aquí está; cagón: que descarga el vientre muchas veces; dícese de las personas medrosas y cobardes.

-Lorenzo, ¿tu de cual eres, de lo primero o de lo segundo?

-¡Coño Miguel, de lo primero, de cagar, de cual voy a ser si no.

-Vale. Ahora vamos a cagueto que debe estar por aquí cerca. Aquí no dice nada de cagar. Cagueta: persona que es para poco y sin espíritu.

– Pero tu busca cagueto, que yo no soy cagueta sino cagueto, con o, dijo Julián entre risas.

-Pues aquí no viene cagueto, solo cagueta. ¿Qué hacemos?

– Digo yo que eso quiere decir que cagueto es uno que se caga patas abajo en cuando le dicen algo que eso también es ser cagueta. ¿O no? preguntó Julián.

-Vale. Ahora busquemos cagalera que está aquí mismo. A ver, cagalera: diarrea ligera.

-Nada de ligera, dijo el afectado. Yo soy cagalera en condiciones, nada de “ligera cagalera”, cagalera de las de toa la vía, como el río del Pero cuando hay tormenta de esas largas, igual, igual.

-Pues eso dice el libro gordo de Petete, terminó Miguel cerrando el diccionario.

– Yo creo Miguel que debemos de ir los tres a la Callejina, hay abajo, donde se iba a cagar antes cuando no había váteres, y ponernos los tres a la tarea. Pedro y tú venís de testigos, sentenció Julián cargando el decir de aldeana socarronería.

-No amigo, no. Pedro no va a veros cagar ni de coña.¡Pues no te joe ahora éstos!. Y si hace falta a pesarlo para ver quién gana ¿no?. ¡Tais avíaos!

-Yo creo que vamos a dejarlo en un empate hasta que dispongamos de un sistema que nos lo aclare, dijo Miguel pensativo.

Desde el otro extremo de la barra, la voz de tío Gregorio Tostao que había permanecido callado con una pícara sonrisa bajo su boina sentenció:

-Digo yo que lo mejor es que se lo preguntéis al Papa de Roma. ¿ No dicen que no se equivoca nunca por la cosa esa del Espíritu Santo?. Pues eso, el dirá cual de los tres es el que más caga y asunto arreglao.

La risa y los aplausos pusieron fin a tan docta discusión. Se lo preguntarían al Santo Padre de Roma.

Cagalera
Cagalera

 

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Un comentario en “BERZOCANA.- De la docta discusión habida en el Bar de Pedro sobre quién cagaba más

  • el 23 julio, 2016 a las 16:58
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    En Berzocana, siempre hemos llamado a las cosas por su nombre. la guardería infantil de tía Manuela se llamaba ” la escuela de los cagones”.

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