Festival asturiano de los serenos madrileños. 1.930

Serenos en Madrid

Todos hemos oído hablar y comentar historias y hechos de los serenos de Madrid. Serenos que en su gran mayoría procedían de este suroccidente asturiano en general y de Cangas del Narcea en particular. Quizás lo que no conozcan tanto era que estos mismos serenos habían constituido un Montepío que en 1.930 se enfrentaba a algunas dificultades de liquidez.

Así las cosas decidieron celebrar una gran fiesta en los Viveros de la Villa con el fin de revitalizar económicamente la Sociedad. Tuvo lugar el domingo día uno de junio del citado año de 1.930. Fiesta que resulta de lo más entrañable no tanto en cuanto a su recuerdo, sino a la forma en que los “corresponsales” de la época la narraron.

Escriben:“Desde mucho antes de la hora señalada en las invitaciones comenzaron a llegar al hermoso parque numerosos parroquianos provistos de suculenta merienda y la imprescindible bota de tinto”. Tal parece que el narrador fiscalizaba todas y cada una de las cestas y tarteras con las que el personal se incorporaba a la fiesta. Tampoco queda claro que, si acudían con las meriendas y el vino, de dónde sacarían los organizadores los beneficios.

Y sigue: “Gaita, tamboriles, banda militar, organillos y ruido, mucho ruido, y desbordamiento de la alegría en la gente joven: risas y amores y recuerdos y añoranzas para los viejos”. ¡Nada menos que una banda militar en la romería!. Muchas debían de ser en aquel entonces las influencias de los serenos en Madrid.

Los Viveros de la Villa

Todo iba la perfección hasta que empezó a llover. Y dice el narrador: “a una fiesta asturiana no la aguan unas nubes más o menos cargadas. La remojarán pero nada más, ya que la fiesta continúo como si tal cosa.

Y así llegó a la tarde en la que se celebró un animadísimo concurso de gaitas, de cante y de baile en el que, explica el narrador, “se adjudicaron los premios consistentes en una moneda de oro de 25 pesetas para cada sección”. Y ahí van los premios:

-Gaita: Para el gaitero de La Nisal, D. Eduardo López

-Cante: Doña María Martín de Díaz

-Baile; La pareja compuesta por Luisa González, de Mieles, y Ramón Menéndez, de Cadrijuela.

No sé qué mecanismo regiría el protocolo, pero llama la atención que califique de don a unos y de tú a otros.

Y va concluyendo el relato:” la fiesta transcurrió en medio de la mayor armonía, sin que ocurriera el menor incidente, a pesar de ser más de 10.000 el número de personas que asistieron al festejo. Baile, alegría altruismo.. en esto se condensa la fiesta celebrada pues, ya de noche, a muchos les dolía abandonar el lugar donde un día vivió y gozó el recuerdo de la tierrina”

Benigno Rodríguez, un sereno de Larna

Y concluye: “Damos nuestro sincero parabién a la Comisión organizadora por el éxito de la fiesta, y a la Sociedad de serenos la enhorabuena por lo recaudado”. O sea que dinero se sacó, aunque no nos cuenten de dónde ni cómo. Aunque sí hace referencia el cronista a los donativos aportados por “los señores condes de Santa Engracia, de Gamazo, Banco Hispano Americano y Banco Central”. Pues ahí debía de estar el quid, salvo que se cobrasen entradas.

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