CANGAS DEL NARCEA.- Y el Arbolón venció al bicho

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Me asomé a las almenas y allí estaba. Enhiesto y desafiante con su copa sobrevolando ampliamente la espadaña del campanín.

Cuando ya había pasado en al menos una hora el inicio del día del Señor San Pedro oí un solitario volador. ¡El arbolón!. ¡Han traído el arbolón!. Y así, aunque aún no muy convencido al no haber logrado oír grito ni barullo alguno, me fui con la duda a la cama.

Pues pese al bicho y las muchas dudas y vacilaciones, la tradición y convencimiento de los cangueses pudo más que el miedo y se lanzaron a la caza del árbol. Y así, como se ha venido haciendo a lo largo de los tiempos, desde ayer luce ya el árbol desafiante frente a la capilla de Ambasaguas anunciando la proximidad de las fiestas patronales y de la pólvora.

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Y arriba, casi en su copa, descansa la corona que este año, por mor de la situación, ofrecieron los miembros de la peña La Carcasa en lugar de la tradicional que confeccionaban las mujeres de la Mecha. Pero todo volverá a su ser y tiempo.

Sorpresa y admiración causaron en muchos la presencia de los mozos con el arbolón a cuestas entrando en la villa. Habían salido sin hacerse notar. Renunciaron a la pólvora que suele anunciar tanto su salida al caer la tarde como la de la vuelta que va marcando su recorrido camino de Ambasaguas para que no se produjesen aglomeraciones. Y tampoco lanzaron al aire sus populares gritos y vivas con los que se animan y recuerdan a María L´Aire que rescató del olvido esta tradición. Llevaban mascarillas y procuraron en la medida de lo posibles mantener las distancias de seguridad. Ya en la villa no pudieron pasar desapercibidos. Las gentas que estaban en las calles comenzó a aplaudir y ello hizo que se abriesen balcones y ventanas allá por donde pasaban y se sumasen más aplausos y gritos de ánimo.

 Los descansos frente a los bares fueron más breves que en otras ocasiones, sin apenas celebración.  Y mantuvieron esta contención hasta iniciar el descenso por Arrastraculos. Allí la emoción les pudo, se abalanzaron sobre ellos los recuerdos y comenzaron a multiplicarse los “¡Viva el Arbolón!, ¡Viva María L’Aire!”.

Fue un Arbolón donde también se notaron las ausencias. Este año faltaba entre los mozos José Manuel Vicente Suárez, al que todos llamaban ‘Tandes’. Y los mozos, mientras izaban el hermoso ejemplar, le brindaron sus últimos esfuerzos. “¡Va por ti Tandes!”, gritaron unos y otros señalando al cielo. Y en ese momento sonó el único volador de la noche

Y en el tronco clavaron una placa que rezaba: “Aquí seguimos, amigo Tandes. ¡Va por tí!

Ver vídeo en:https://www.deaceboyjara.com/wp-content/uploads/2020/06/video.mp4

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