Unos apuntes sobre el origen de nuestra Hospital -Asilo

Unos apuntes sobre el origen de nuestra Hospital -Asilo

Utilizando como guía la Maniega antigua voy a tratar de acercar hasta ustedes como se gestó la construcción de un hospital-asilo en Cangas.

Acababa la década de los que posteriormente se llamaron “los felices veinte” que, al menos en Cangas, no debieron de ser así por cuanto, se dice que  “se veía con tristeza como los ancianos devalados, los enfermos pobres, las víctimas de accidente desgraciaos, no tenían donde meterse ni quién tan siquiera les asintiera, recurriendo en último termino a cobijarse algunas veces en los quicios de las puertas o portales de las casas”

Esta situación movió las conciencias de los más pudientes de la villa llevándolos a querer fundar un modesto hospital que de alguna forma viniese a remediar tantos males. A tal efecto convocaron a los principales señores del pueblo entre los que se encontraban don Lorenzo de Llano, don Gregorio Regueral, don Félix Villa, don Joaquín Arango, don Jenaro Regueral y don Bernardo Martínez Valle, entre otros. La primera reunión tuvo lugar en la casa llamada entonces de la Calixta, posteriormente de Morodo, sita al final de la Calle Mayor donde vivía don Pablo Martínez Cavero, Registrador de la Propiedad, del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Fue la primera y última reunión, A todos les pareció excelente la idea, pero la encontraron irrealizable por creer imposible  allegar los recursos necesarios para tal obra.

Transcurridos algunos años, cuando un pobre desvalido y enfermo fue encontrado  muerto en el portalón de Velarde. Este suceso removió conciencias en la villa y varias señoras, entre las cuales estaban doña Antonia, esposa de don Marcelino Rodríguez Arango, regente que había sido de la Audiencia de Barcelona, doña Candelaria García del Valle, doña Dolores Flores de Sierra, doña Cristina y doña Carolina Meléndez de Arbas junto a otras ilustres damas, que se reunieron para ver si encontraban la forma de evitar escenas tana lamentables y poder ayudar a los necesitados. Comenzaron a pedir limosnas en todas partes y haciendo llegar su idea al filántropo don Félix Villa que inició diversas gestiones acudiendo aquí y allá, diputación, y ayuntamientos incluidos, amén de aportar su particular peculio, conseguir poner en pie un pequeño hospital en la villa.

Y apunta la Maniega de 1929 recordando el momento y con respecto a don Félix.  Desde que se colocó la primera piedra hasta su finalización “no se aportó de allí, pasando el calvario que en estos casos se sufre siempre por las dificultades que a cada momento s representan”.

Foto del Tous pa Tous

No fueron fáciles  los inicios del Asilo. Hospital cangués, ni tan siquiera sus en primeros años, muchos fueron los llamamientos efectuados por la ciudadanía para su mantenimiento a lo largo de los tiempos, pero entre dificultades y tormentas económicas y sociales, de la mano de la hermanas de la Caridad de San José, la institución ha llegado hasta nuestra días siendo orgullo de los cangueses y testigo vivo de su solidaridad.

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R. Mera