CANGAS DEL NAREA.- Uvas de Cangas pisadas en la plaza de abastos de Avilés

El pasado lunes, los avilesinos se encontraron con la sorpresa de que Cangas del Marea había tomado el mercado de abastos realizando en el mismo una tradicional pisada de uva en busca de los mostos originarios de sus mejores caldos. El espacio se convirtió en escenario principal de la Bienal Climática de la mano del colectivo «Paisanaje«, de Madrid.
Ocho miembros de esta asociación desgranaron las uvas, las pisaron, seleccionaron el mosto e incluso midieron el nivel de azúcar para intentar aproximarse a la graduación alcohólica del vino una vez fermentado.
Amelíe Aranguren detalla que su colectivo ahonda en la relación entre el campo y la ciudad y funde el concepto de territorio con el arte. «Paisanaje« colabora con la Bienal Climática y ha querido fusionar su labor con Asturias. «En Madrid contamos con un olivar, un viñedo y un rebaño y ya que estamos en Asturias, queríamos vincularnos con la producción agraria y por ello decidimos está acción con uvas de Cangas del Narcea», destaca Aranguren momentos antes de comenzar su labor.
Con baldes cargados de uvas de los viñedos de Martínez Parrondo, en Cangas, se pusieron manos a la obra. Cincuenta kilos de uva de tipo albarín blanco que pasarán a ser unos cuarenta litros de vino. «Cada kilo, más o menos, es una botella de setenta centilitros», señalan.
Mientras algunos desgranaban y seleccionaban las uvas, otros leían los diarios de un viticultor, de José Gómez López-Brañas. Esos diarios se corresponden con la primera década del siglo XX, más concretamente entre 1902 y 1907, y en ellos describía la labor de un viticultor de Cangas del Narcea en el que especifica las condiciones climatológicas, entre otras cuestiones relacionadas con el proceso de la vendimia. También hubo tiempo para cantar y recordar aquellas sesiones de trabajo comunitario de las vendimias.
«Las ciudades están desconectadas de los agricultores, organizar esta acción en el mercado de abastos de Avilés es ideal, qué mejor lugar para hacerlo que un espacio y un día como este», señaló Aranguren. Los madrileños contaban también con cachos de vino, los pequeños recipientes tradicionales de madera donde se degusta el vino de Cangas. «Los cachos también apelan a lo colectivo, a una manera de compartir, de generar comunidad», añadió no sin antes recalcar que el proceso de la vendimia a pequeña escala, para el autoconsumo «no es difícil».
Una vez realizados todos los pasos, una vez pisado in situ, en plena plaza las uvas se depositaron en damajuanas para su posterior fermentación, el zumo de uva tendrá que pasar de quince a veinte días para iniciar la fermentación alcohólica. Antes de eso, los miembros de «Paisanaje» calcularon allí mismo una estimación de la graduación futura del caldo, que rondará los 10 grados, todo ello teniendo en cuenta el nivel de azúcar analizado a través de un aparato llamado densímetro, que se introduce en el mosto antes de su paso a las grandes botellas. Otro tipo de uvas como la garnacha suelen tener más graduación en este proceso.




