CANGAS DEL NARCEA.- Los vecinos de Carballo, denunciados, quieren otro cura e incluso se han dirigido al Vaticano

CANGAS DEL NARCEA.- Los vecinos de Carballo, denunciados, quieren otro cura e incluso se han dirigido al Vaticano

Once vecinos del pueblo cangués de Carballo han sido denunciados ante la Guardia Civil por haber impedido, supuestamente, la celebración de una misa en la iglesia parroquial de la localidad el pasado 9 de septiembre. Los denunciados aseguran que el día de la misa estaban ante las puertas de la iglesia, pero que no pudieron llegar a impedir la celebración de oficio religioso sencillamente porque “el párroco no llegó hasta la puerta de la iglesia para entrar en ella. Directamente subió la Guardia Civil para tomar los datos de los que allí estaban presentes y la misa no llegó a celebrarse”, aseguran.

Los vecinos se muestran indignados y aseguran no estar dispuestos “a que este señor se siga riendo de nosotros, queremos que nos pongan otro cura”. Así de rotundo se mostraba Benigno Acero, vecino de la citada localidad, tras acompañar a su madre a declarar en el cuartel de la Guardia Civil de Cangas. Esta declaración viene motivada por lo acontecido el pasado viernes, 9 de septiembre, cuando varios vecinos del pueblo se enteraron de que estaba previsto celebrarse una misa en la iglesia parroquial y se personaron a las puertas del edificio, donde no se ofician misas de manera habitual desde el pasado enero, para expresar su malestar por la situación y su rechazo al cura titular, Francisco Javier García, más conocido como el hermano Pachi y dominico de Corias.

Lidia.- Vecinos ante la iglesia
Lidia.- Vecinos ante la iglesia

Los vecinos han explicado que se encontraron con agentes de la Guardia Civil en la puerta de la iglesia  que procedieron a identificar a una decena de aquellos que  han tenido que prestar declaración acusados de un posible “delito contra la libertad de conciencia y los sentimientos religiosos” por haber impedido supuestamente “mediante tumulto, el acceso al párroco a la iglesia para celebrar la misa”.

Según Acero, que no se encontraba en ese momento en el pueblo, “los vecinos no impidieron nada porque el cura ni siquiera intentó entrar, pero estamos dispuestos a impedírselo si se vuelve a repetirse la ocasión”.

El origen del conflicto con el párroco local tiene su origen en la realización de unas obras de ampliación del cementerio, iniciadas en octubre pasado, “por particulares y con el visto bueno del cura, pero sin contar con la mayoría de los vecinos”, cuentan. Los trabajos, en los que se extrajeron restos óseos y lápidas que fueron depositados en una escombrera, no tenían permiso ni licencia municipales y están paralizados y pendientes de resolución de distintas Consejerías. En los últimos meses solo se han celebrado dos entierros en la iglesia, el resto de oficios -incluidas las comuniones de los niños de la parroquia- han tenido que desplazarse a otras iglesias por la ausencia del cura.

Los vecinos denunciaron en su momento que la parroquia estaba desatendida eclesiásticamente desde principios de año, sin la celebración de las misas periódicas. Esta situación y lo de las Primeras Comuniones llevó a los vecinos a solicitar el pasado mayo al Arzobispado de Oviedo la designación de un nuevo cura sin que todavía hayan recibido contestación.

Incluso se han dirigido al Vaticano, que solo les ha remitido acuse de recibo, pero no han recibido ninguna contestación oficial. No quieren que el cura titular siga ejerciendo en la parroquia y a expensas de lo que pase con las obras del cementerio local, exigen que sea otro párroco el que se haga cargo de la iglesia de Carballo.

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R. Mera

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