La foto y su pie: Soledad bovina

 Endebles se antojan las barreras puestas al toro. Las desdeña el animal en su indolencia de siesta y deja vagar la mirada por montes lejanos quizá soñando praderas verdes de pastos frescos. Ni siquiera las vacas que pastan cerca alteran su pesadez de cansancios acumulados, ni los cientos de moscas que picotean su piel logran alterar su profunda ensoñación de silencios. Si decide buscar el monte, no serán los alambres obstáculo alguno a su fuerza y naturaleza. De momento dormita su digestión de hierba de silos.

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