ENCLASUTRADOS VII.- Mortecina primavera

Día 20, viernes.-Esta mañana he abierto las ventanas y la primavera me ha estallado en la cara. Pájaros en los oídos y geranios en mis ventanas y en las de enfrente. En la mente, esplendorosas, las mimosas.

Abre el día húmedo y templado. Jirones de niebla se han quedado enredados entre los árboles de los montes. No hay sol, están mojadas las calles y aunque pocos, los vehículos pasan de aquí para allá. Nos apuntan que para muchos la vida laboral diaria sigue. Una camioneta para junto a la farmacia Narcea.  Su conductor se baja ágil provisto de mascarilla. Trae fármacos y material sanitario.

Pasa tranquilón el perro amarronado de todas las mañanas. Día a día efectúa un paseo de largo recorrido siguiendo a su dueño que camina un tanto ausente. Al llegar al cruce con Velarde duda y sigue por esta calle. Otros días continúa Paseo abajo hasta La Cortina. No volverá hasta las doce más o menos. Por la tarde, a eso de las cinco vuelve a hacer el mismo recorrido.

A este respecto encuentro en la Redes un meme con gracia. Se lo dejo aquí por si no lo han visto.Tras desayunar me asomo de nuevo. Qué raro: uno, dos, tres, cuatro…, hasta cinco paisanos caminan pausadamente y dispersos por la acera. No portan nada, si siquiera bolsas. No van vestidos como para ir al trabajo precisamente. Me quedo con la duda.

Barajo la idea de arreglarme, como si fuese a salir a la calle. Al final me quedo en chándal y en zapatillas. Y comienzo mi ir venir por el pasillo.

Unos fuertes golpes en la calle me sacan de mi ensimismamiento. Me asomo de nuevo al escaparate del mundo en que se ha convertido mi ventana. Los golpes los producen las bombonas de butano al ser movidas de un lado a otro; el camión está parado en la vía y el empleado trajina con unas y otras de aquí para allá, Es el signo de que la vida laboral, de alguna forma, sigue su camino. El termómetro marca ocho grados.

Una nota en el correo me levanta la moral: la Farmacia Narcea ha donado mascarillas al Centro de Salud.  También desde la Blugo  les hacen llegar un tentempié para las guardias. Se lo vengo diciendo: no somos tan malos.

Ayer si hizo larga la tarde. He dormitado un rato en el sofá. Hay tiempo para todo, incluso para encontrarnos con nuestro propio yo. Para recordar pasajes y paisajes de nuestra vida. Acabo de leer el periódico y seguidamente comienzo a ver una serie que me ha aconsejado mi hijo, Babylon Berlín, hasta la hora del telediario. Tarda en llegar el sueño.

Paciencia y feliz jornada

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