ENCLAUSTRADOS VIII. Pues no somos tan malos

Libros en elportal

Día 21, sábado.-Esta mañana me ha llamado mi amigo Xuan desde el pueblo.

-¿Qué tal vas Cuntapeiro? Oígote tos los días por l´arradio. Ta muy bien, eso entretiénenos un rato ya está bien pa la Xente encerrada, o enclaunosequé como tú dices.

Alguien ha puesto en mi portal unos cuantos libros. “Cógelos, son gratis”, reza el cartel. Estamos descubriendo nuestro otro yo más solidario.

Como el irreductible Marcos Verano que en un gesto que le honra y con la losa de qué ocurrirá con los autónomos en esta crisis pesando sobre su ánimo, como autónomo que es, ha sido capaz de pensar en los demás y entregar al Hospital nada menos que 385 mascarillas de metacrilato.

No deja de pasar gente por la acera. Ahora uno, luego otro, son constante goteo. Un operario de limpieza totalmente equipado pasa vaciando las papeleras

Veo que desde uno y otro lugar hay gente que, como yo, cuentan sus vivencias, tal como sucedió en otras ocasiones en que la población se vio obligada, o la obligaron, a encerrarse. Así surgió por ejemplo el Decamerón, un libro constituido por cien cuentos escritos por Giovanni Boccaccio   entre 1351 y 1353. El libro desarrolla tres temas principales: el amor, la inteligencia humana y la fortuna. La obra comienza con una descripción de la peste bubónica (la epidemia de peste negra que golpeó a Florencia en 1348), lo que da motivo a que un grupo de diez jóvenes (siete mujeres y tres hombres) que huyen de la plaga, se refugien en una villa en las afueras de la citada ciudad. Boccaccio nos describe el encierro con un tinte eminentemente erótico.

Quizás en algún lugar alguien se encuentre ahora pergeñando un libro que allá en un futuro hará historia.

Protegidos

Sigue pasando gente de acá para allá, con bolsa, sin bolsa, con perro, sin perro. Hoy iniciamos un atípico fin de semana. Yo cumplo mi primera de encierro. Lo inicié el pasado sábado, adelantándome a la entrada en vigor de su obligatoriedad. Este blog y la diaria conexión con Onda Cero, me mantienen activo.

Xuan me cuenta que en las aldeas no tienen problema ninguno, que la vida sigue exactamente igual que antes de la llegada del dichoso virus.

-Ni hay xente alguna ahora ni la había antes. Hay veces que ni queriendo encuentraste con vecin algún. Salgo a dar un paseín por la puerta de casa ya ni siquiera veo perros ni´a gatos. Casi ni vacas nos quedan Mera. Ya adiós que llega la hora de yantar.

Inicio mi habitual paseo virtual. La radio desgrana noticias a cual más grave. Siento un ligero cosquillo en el estómago. Esto no pinta bien. Acelero el paso e intento no venirme abajo. Todo va bien, tanto en italiano como en español. Y canturreo la cancioncilla italiana. Presagio una tarde larga, de lectura y de películas. Cambiaré algo de las rutinas diarias para que se note que es sábado

 

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