NARCEA/BERZOCANA.- Papanatas del Lenguaje

papanatasEl papanatismo en la utilización de la Lengua está llegando a ya a extremos tales que ha dejado atrás el ridículo y se ha instalado en el idiotismo más tolondrón.

No voy a bucear hoy por esas ridiculeces políticamente buenitas y correctas que nos han hecho creer que los dependientes no son ya los empleados del Corte Inglés, sino aquellos que toda la vida de Dios se han llamado impedidos o inválidos. No. Me voy a parar en algo más simple. En una serie de errores que  cometemos en el convencimiento de que es lo correcto por cuanto así lo hacen políticos y presentadores de televisión auto seguros de su decir y de que su utilización del castellano (idioma en el que hablan) es la más correcta por cuanto se atiene a lo que los políticos, siempre con el fin de hacer valer sus intereses personales o de partido, imponen.

Este papanatismo alcanza su máxima expresión en la utilización de los nombres de ciudades y regiones o países se refiere. Veamos:

El locutor de turno va desgranando las noticias del día, hechos ocurridos en Londres, en Nueva York, en Pekín, en Namibia, Egipto, Japón, Arabia o en el Nepal. Y lee y pronuncia estos nombres en correcto castellano sin problema ninguno. Este surge precisamente cuando llega a las noticias nacionales.

Protestas en Madrid, reuniones en Castellón o un accidente en Cacabelos. Así lo ha escrito el redactor y así lo lee el presentador. Pero hete aquí que aquel se encuentra con que tiene que escribir Gerona. Grave problema. No se atreve a escribir Gerona como en el idioma que está usando corresponde. Duda, piensa en sus jefes, en el director general, en el cabrero que pueden cogerse los partidarios de lo políticamente correcto. No quiere líos y escribe Girona, como correspondería si fuese catalán el idioma que se está usando. La nota llega al locutor y sin pestañar pronuncia “Yirona” recalcando bien la “y” para que no haya dudas de su conocimiento y concienciación de la situación política.ppanatas2

Siguen las noticias y ciudades y lugares como Viena, Kilimanjaro, Berlín, Rin, Volga, Moscú, Urales, Gante o Bruselas siguen sonando en perfecto castellano lejos de las pronunciaciones que a su idioma corresponden. Pero hay que escribir Lérida. Otra vez el dilema, otra vez las dudas y el papanatismo idiotizado. Y escribe Lleida. Y así suena chirriando en la construcción de la frase castellana. Y luego siguen “Generalidad” que se convierte en un “Yeneralitat” y “proceso” que va a parar a un “prusés” que suena en el idioma de Lope como carraca en Corpus.

Papanatismo puro y duro. Si los nombres de lugares, ciudades y aconteceres de todas las partes del mundo se escriben y pronuncias en castellano cuando así se les ha conocido y sigue conociendo, ¿por qué esta regla se rompe una y otra vez cunado de los idiomas o dialectos españoles se trata?

Papanatismo envuelto en el papel de celofán del buenismo y lo políticamente correcto.

Y no digamos cuando alguien no va a la Coruña, sino que va a A Coruña. O tras explicar que ha viajado a Cangas, Bergame, Gillón, Bimeda o Larna nos agrega eufórico que también conoce Bisuyo y Chano.

Ustedes mismos

 

 

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