ENCLAUSTRADOS XVI.- La historia se repite: contagios

Domingo día 29.- Son las ocho, que son las nueve. El cambio de hora me tiene un tanto despistado. Desayuno como un arcipreste de los de antes, una gran taza de café con un bizcocho casero que ha hecho Maribel y remato con una galletas de chocolate. Sin azúcar, eso sí, “que hay que cuidarse”. (Puede el lector sonreír)

El día se abre un tanto cubierto, tristón, como de domingo que no es domingo. En la calle, los coches aparecen perfectamente alineados, todos inmóviles. Por la calzada no pasa ni uno. Tampoco viandante alguno por las aceras. Quietud y silencio en la villa dormida; las ventanas con todas las persianas bajadas. En ese momento se abre una enfrente, la única. Duermen en su enclaustramiento los cangueses.

Para que se note que es domingo decido no pasear. Me pongo frente al ordenador. Dudo si echar o no un vistazo a los periódicos digitales. Sé las noticias que me voy a encontrar. No obstante lo hago.

Echo de menos los periódicos en papel. Los domingos eran hace tan solo unos días un tanto especiales en este terreno. Con el diario venían los extras, y los especiales, te aseguraban larga y distendida lectura mañana y tarde. Incluso los artículos y reportajes podían espaciarse entre los días siguientes.

Va avanzando en quietud la mañana. Sigue la calle inmóvil en sí misma y vacía.

Finita, la maestra, me envía un recorte del Boletín Oficial de Burgos del 4 de octubre de 1.918 que hace referencia a la gripe que tantos estragos causó en este concejo y a la que aquí ya hicimos referencia.

-¡Fíjate Mera!, me dice por teléfono. Exactamente igual que lo que está ocurriendo ahora. Es verdad que la historia se repite.

Y me señala en rojo el párrafo que hace referencia al modo de propagación y las diversas formas de contenerla. Incluso previene, aunque no había Internet, de los bulos que ya entonces se propagaban produciendo en muchos casos más daños que el propio virus. Incluso habla de la imprudencia de algunos pueblos de haber celebrado las fiestas “a pesar de lo dispuesto por el Gobierno Civil” y su disposición a sancionar fuertemente a los que incumplan las normas. Esa disposición de Burgos tal podía ser de Asturias o de los ayuntamientos del Suroccidente, entonces o en estas mismas fechas.

La descripción, pese a los más de cien años transcurridos, es totalmente válida para hoy, al igual que los consejos de comportamiento.

No oigo la llamada a los fieles de las campanas de la Basílica. Pero no puedo afirmar si es que no suenan o que no me llega el sonido, algo difícil en el silencio profundo en que se hallan sumidos éstos valles. Al igual que el confusionismo del cambio de hora todo aparece un tanto desvaído y revuelto en esta mañana de domingo que no es domingo.

Paciencia y feliz jornada

 

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