ENCLAUSTRADOS XX. Expertos y paseos

Trones

Viernes 10 de abril.  Ya sé que son todos ustedes conocedores de mis paseos virtuales matutinos. Lo que no sé es si en alguna ocasión les he hablado de los vespertinos. Los primeros los efectúo de nueve a diez y los segundos de seis a siete, siete y algo. Me son más fáciles los primeros, en los del atardecer racaneo más y no suelo coger rutas lejanas o complicadas. En mi ir y venir escucho las opiniones de los tertulianos de Julia Otero, incluso a mi manera, intervengo, contradiciendo o increpando a alguno de ellos. En este último caso suele estar Elisa Beni, (poseedora de una diarreica verborrea) aunque a veces coincido con ella. Y con otra tal,  sencillamente cambio de emisora. Su hablar engolado de niñata de Lista o Serrano de los 90 me pone de los nervios y logra sacarme de quicio con sus repetidos hasta la náusea masculinos/ femeninos, lo que a veces le lleva a verdaderas barbaridades léxicas o lingüísticas.

Y en mi ir y venir de la tarde de ayer, por algo que oí, me vino a la mente la excesiva presencia que en estos días tienen en los distintos medios de comunicación los expertos. Hay expertos para todos. Para entretener a los niños, para ayudarlos en los deberos, para relajarlos o relajarnos nosotros, para estiramientos, para cuidar el pelo, para regular las comidas, para dietas especiales, para indicarnos que leer, o que música escuchar, o que champú es el más indicado. Y también para como amenizar a los vecinos, qué música poner en el barrio, como montar en bicicleta sin salir de casa, como hacer el potaje de cuaresma a la vez que hacemos pesas o como y a qué hora nos conviene mear o defecar.

Oigo en la radio que, no se sí por órdenes superiores, o por decisión propia, se evita fotografiar los lugares donde se acumulan los féretros. Igual que en las guerras, estamos en guerra. Y por ello quizás también nos manipulan los datos de muertos e infectados. Y nos tratan como niños que no entendemos nada y por ello se dirigen a nosotros con edulcorados discursitos. “Niños, portaros bien, que papá Estado os cuida”.

Comienzan a oírse quejas sobre los cánticos, bailes y fiestas que surgen diariamente en barrios y urbanizaciones. Señalan que mientras la cifra de muertos sube y sube no es lógico que se produzcan estas fiestas, que comienza a tener carácter rutinario. Como siempre hay lugar para todo tipo de opiniones.

Nos acercamos al mediodía y el termómetro ya ha dejado atrás los ocho grados. El sol trata de romper las nubes lográndolo aquí y allá y volviendo a ocultarse acullá.

Hoy es Viernes de Dolores. Apunta en lontananza la Semana Santa y con ello asoman las nostalgias. Este año sin será de duelos y recogimientos; más incluso que en aquellas tan lúgubres de los cuarenta y los cincuenta.

El sol comienza poco apoco a extenderse por la comarca

Paciencia y Feliz jornada

 

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